El Grupo de Trabajo Interinstitucional Conjunto Sur (JIATF-S), adscrito al Comando Sur de Estados Unidos, confirmó su participación en la operación que permitió asegurar una avioneta Cessna T210N cargada con 636 kilogramos de cocaína en la comunidad de San Elpidio, Balancán, el pasado 11 de mayo.
La aeronave, con matrícula estadounidense N4965A, fue detectada por radares mexicanos cuando ingresó ilegalmente desde Guatemala al espacio aéreo de Tenosique. El seguimiento aéreo y terrestre, coordinado entre el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y el JIATF-S, se prolongó varios kilómetros hasta que la avioneta descendió en una zona arrocera de Las Palmas.
“Vigilancia constante en Centroamérica permitió a las fuerzas terrestres mexicanas incautar 636 kg de cocaína”, publicó el JIATF-S al dar por cumplida la misión. El Comando Sur añadió que se trata de “alianzas en acción para desarticular las redes narcoterroristas en el hemisferio occidental”.
Dentro del Cessna se hallaron 536 paquetes embalados con polvo blanco, cuyo valor estimado supera los 131.6 millones de pesos. La droga quedó a disposición de la Fiscalía General de la República, que abrió carpeta de investigación por delitos contra la salud. No hubo detenidos: se presume que los tripulantes abandonaron la aeronave antes del arribo militar.
El operativo formó parte de una serie de acciones relevantes realizadas del 8 al 10 de mayo en 15 entidades, que dejaron 44 detenidos, 33 armas largas, 12 cortas y más de 65 mil cartuchos asegurados, informó el Gabinete de Seguridad federal.
El JIATF-S precisó que la coordinación incluyó a autoridades de México, Costa Rica, Guatemala y Panamá. La intervención ocurre en un contexto de mayor presencia militar estadounidense en la región. En febrero, el Comando Sur ejecutó un “ataque cinético letal” contra un buque en rutas de narcotráfico del Pacífico Oriental, y desde enero se reportan vuelos de vigilancia de aviones P-8 Poseidon y EA-37B cerca de la frontera con México.
Mientras la FGR integra el expediente, la operación en Balancán exhibe la cooperación directa entre agencias mexicanas y el Comando Sur para rastrear vuelos ilegales en la frontera sur, donde las rutas aéreas procedentes de Centroamérica siguen siendo una vía activa para el tráfico de cocaína hacia el norte del continente.






