La República Democrática del Congo enfrenta el brote de ébola más mortífero de su historia, con 2 mil 325 muertos confirmados, superando la epidemia de 2018-2020 que dejó 2 mil 299 fallecimientos.
El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) informó este domingo que los casos confirmados llegaron a 4 mil 945, con 101 nuevos en solo 24 horas, con una letalidad de 45.3%. El brote, el número 17 en el país, ya es también el que más contagios ha registrado en territorio congoleño.
Declarado el pasado 15 de mayo en la provincia oriental de Ituri, fronteriza con Uganda y Sudán del Sur, el virus se extendió a Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uélé y Tshopo. Ituri concentra 91% de casos y 78% de muertes, siendo el epicentro.
La cepa que circula es Bundibugyo, rara y altamente letal (30% a 50%), para la cual no existe vacuna autorizada ni tratamiento específico, a diferencia de la cepa Zaire. El virus se transmite por contacto con fluidos corporales incluso después de la muerte y causa fiebre hemorrágica, vómitos, diarrea y hemorragias.
La OMS calificó el brote como emergencia de salud pública de importancia internacional y considera alto el riesgo en África subsahariana. Los CDC de África advierten que es el brote con crecimiento más rápido jamás visto: alcanzó 2 mil muertes en menos de tres meses, cuando al de África Occidental de 2014-2016 le tomó casi cinco meses llegar a mil.
La respuesta se complica por el conflicto armado en Kivu del Norte, que impide acceso a equipos médicos, baja tasa de rastreo de contactos (75.3%) y recortes de ayuda internacional de EU y Europa. Solo se han recaudado 100 millones de los 518 millones de dólares necesarios.






