PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | La ciudad de Los Ángeles vivió una jornada de alta tensión este lunes tras el despliegue extraordinario de la Guardia Nacional ordenado por el presidente Donald Trump, en respuesta a las protestas contra la represión migratoria. Las manifestaciones, que ya cumplían su tercer día, escalaron con bloqueos viales, vehículos incendiados y enfrentamientos con las autoridades.
Escalada de violencia
Miles de personas salieron a las calles para rechazar los operativos migratorios del ICE y la presencia militar. En uno de los episodios más caóticos, los manifestantes bloquearon una autopista principal y prendieron fuego a vehículos, mientras la policía respondió con gases lacrimógenos, balas de goma y granadas de aturdimiento para dispersar a la multitud.
Frente al Centro Metropolitano de Detención, donde se encuentran detenidos decenas de migrantes, los manifestantes coreaban: “¡Qué vergüenza!” y “¡Váyanse a casa!” dirigidos a los efectivos de la Guardia Nacional.
Trump refuerza postura
El presidente Trump declaró que su objetivo es “liberar a Los Ángeles de la invasión migratoria” y ordenó a los altos mandos de seguridad nacional y defensa tomar “todas las medidas necesarias” para restablecer el orden.
Reacciones políticas
El gobernador de California, Gavin Newsom, pidió mantener las protestas de manera pacífica:
“No le den a Trump lo que quiere. Hablen alto. Permanezcan pacíficos.”
También exigió el retiro inmediato de la Guardia Nacional del estado.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, condenó el uso de la fuerza:
“No es con redadas ni violencia como se puede atender el fenómeno migratorio.”
Sheinbaum confirmó que al menos 35 mexicanos han sido detenidos y reiteró que el Gobierno de México no está de acuerdo con esta forma de atender la migración, asegurando que la red consular ya trabaja en la defensa legal de los connacionales.






