Comerciantes del Centro Histórico de la CDMX pidieron al gobierno de Clara Brugada protocolos de seguridad y movilidad ante el maratón de protestas previsto del 26 de septiembre al 2 de octubre.
El detonante es la marcha del sábado 27 por los 12 años de Ayotzinapa —del Ángel al Zócalo—, seguida el lunes 28 por la movilización 28-S por el aborto legal desde el Monumento a la Revolución y la glorieta de Las Mujeres que Luchan, y la del 2 de octubre.
La Cámara Nacional de Comercio CDMX advirtió: “No estamos en contra de las manifestaciones ni de la libertad de expresión; estamos en contra de que la protesta se convierta en una condena para quienes abren sus negocios”.
Exigen rutas de movilidad, accesos seguros, vigilancia permanente y coordinación para evitar cierres indiscriminados. El precedente pesa: en 2025 la marcha de Ayotzinapa dejó 4,527 negocios afectados y 21.9 mdp en pérdidas por reducción de jornada y vandalismo del bloque negro.
Desde el 24 de septiembre, Reforma amaneció blindada. Comercios, bancos y cafeterías colocaron vallas de madera y metal. El gobierno capitalino cercó con vallas de 3 metros Bellas Artes, Banxico, Palacio Nacional y el Monumento a la Revolución. La Suprema Corte tapiada sus ventanales.
Los locatarios solicitaron al secretario de Gobierno César Cravioto y al subsecretario Fadlala Akabani un dispositivo especial. Fueron notificados de vallas en el circuito del Zócalo como protección.
Los empresarios recuerdan que dependen del tránsito peatonal y temen repetir la crisis de la CNTE en mayo, cuando el plantón extendido a Madero, Tacuba y 20 de Noviembre vació el primer cuadro.






