A 48 horas del terremoto de 7.4 que sacudió el suroeste de Colombia, el país entró este miércoles en la ventana más crítica para encontrar sobrevivientes.
Los equipos de rescate continuaban la búsqueda bajo edificios derrumbados en Pereira, Cali, Quibdó y Manizales, donde el sismo —el más poderoso en la historia reciente del país— redujo a escombros bloques de apartamentos, escuelas, hospitales y templos.
En Torres del Limonar, en Cali, bomberos de Bogotá y Valle trabajaban entre concreto y varilla. «Estamos con la continuidad de poder encontrar víctimas vivas. Tenemos todavía la esperanza, hasta que tengamos por lo menos unos cuatro días pasados del sismo», dijo a Reuters el sargento Camilo Cano, del Cuerpo de Bomberos de Bogotá. Según él, más de 20 personas fueron rescatadas en las primeras 12 horas y tres más en operaciones complejas posteriores.
La cifra oficial sigue subiendo. Reportes de gobernaciones elevan el balance a 254 muertos: alrededor de 100 en Pereira, epicentro de la tragedia en la zona cafetera, y 95 en Cali, la tercera ciudad del país. Hay 188 desaparecidos. El Servicio Geológico Colombiano contabiliza 47 réplicas, la mayor de 4.8.
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, advirtió que las próximas 24 horas son decisivas. «Estamos entrando a la fase final de las primeras 72 horas. Nos quedan 24 horas. A su término se cierra la primera ventana, aunque eso no quiere decir que no haya sobrevivientes después, pero sí es más difícil», dijo. Pidió a la población permanecer en casa, guardar silencio cerca de los derrumbes para que los perros puedan rastrear y no saturar las zonas.
El nuevo presidente, Abelardo De La Espriella, posesionado hace tres días, viajó a Pereira y anunció alivio de servicios públicos por tres meses para Risaralda y pidió a supermercados no cerrar.






