La presidenta Claudia Sheinbaum descartó desarrollar fracking tradicional en la cuenca Tampico-Misantla, que abarca Veracruz, Tamaulipas y el norte de Puebla, tras recibir las conclusiones del comité de 54 especialistas conformado en abril.
«Toda mi vida hablé en contra del fracking tradicional ¿cómo vamos a ir al fracking tradicional nosotros? No», afirmó la mandataria en Palacio Nacional. Explicó que el método convencional implica inyección masiva de agua con químicos que contaminan el subsuelo y genera un daño difícil de revertir.
El comité, integrado por investigadores de la UNAM, IPN, UAM, Instituto Mexicano del Petróleo y el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, evaluó durante cuatro meses nuevas tecnologías y concluyó que no es viable un proyecto de gas no convencional en Tampico-Misantla por su alto estrés hídrico, la complejidad geológica y los riesgos acumulativos.
La zona, donde Pemex ha perforado 25 pozos exploratorios y operó el polémico proyecto Chicontepec, concentra ríos cristalinos, selva y comunidades nahua y tenek que en el 5º Foro Regional de la Huasteca del 5 de junio acordaron rechazar la técnica.
Sheinbaum precisó que México no aplicará fracking tradicional en ninguna cuenca, pero sí analiza pilotos con tecnologías de bajo impacto, como fluidos biodegradables y reciclaje de agua, solo en la cuenca de Burgos y Sabinas-Burro Picachos, en Coahuila y Nuevo León, donde la dependencia del gas de Estados Unidos es crítica.
«Son tres ejes: soberanía energética, justicia social y reducción de impactos ambientales. No vamos a hacer nada en contra de las comunidades», dijo, al tiempo que informó que se harán consultas previas y que se invitaron al comité a 178 científicos opositores de 14 países que piden aplicar el principio precautorio.
La Alianza Mexicana contra el Fracking celebró la exclusión de Tampico-Misantla pero advirtió que no existe fracking sustentable.






