El choque entre dos trenes de alta velocidad ocurrido la mañana del miércoles 28 de octubre en Urda, provincia de Toledo, se produjo a una velocidad de entre 160 y 200 kilómetros por hora, según el informe preliminar de la Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes Ferroviarios, Marítimos y de Aviación Civil (AITAT).
El accidente, que ya deja un saldo de al menos 69 personas fallecidas y más de un centenar de heridos, es el más mortífero en España desde el descarrilamiento de Santiago de Compostela en 2013. Además, los cuerpos de seguridad registran 64 denuncias de personas desaparecidas, mientras los equipos de rescate continúan con binomios caninos la búsqueda entre los restos de los vagones.
De acuerdo con el reporte, el tren operado por Renfe, modelo AVE 106 con 397 pasajeros a bordo, circulaba en dirección Madrid-Andalucía cuando impactó por alcance contra un tren de la compañía privada Iryo, que se encontraba detenido en la vía con 147 pasajeros.
La violencia de la colisión provocó que el coche de cabeza del AVE (el número 8 según la numeración) quedara empotrado en el coche de cola del Iryo (el número 1), y que ambas unidades acabaran volcadas y giradas al pie del terraplén de la vía.
La AITAT explicó que el origen del siniestro fue una falla en el sistema automático de seguridad LZB (Linien Zug Beeinflussung), registrada a las 8:31 horas, que provocó la detención preventiva de al menos seis trenes en la zona, tres por cada sentido. A partir de ese momento, los trenes pasaron a circular bajo el régimen degradado de Bloqueo de Señalización Lateral (BSL), dependiente de órdenes del Centro de Regulación y Control (CRC) de Adif en Madrid-Atocha.
A las 8:36 horas, el CRC autorizó a seis trenes a reanudar la marcha «con normalidad», es decir, a velocidad comercial de hasta 300 km/h. El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el hecho de «inexplicable» y precisó que el protocolo exige que, ante la caída del LZB, los trenes circulen «a vista», con un límite máximo de 40 km/h. Uno de los maquinistas advirtió al controlador de ese requisito, pero la orden no fue corregida para el AVE siniestrado.
Durante 17 minutos, el AVE recorrió aproximadamente 25 kilómetros sin que nadie en el centro de control detectara que se dirigía a toda velocidad hacia el Iryo detenido, que además tenía señal roja y circuito de vía ocupado. A las 8:53 horas se produjo el impacto.
La AITAT informó este jueves 29 que recuperó las cajas negras de ambos trenes, que quedaron bajo custodia de la Guardia Civil. El organismo subrayó que se trata de una velocidad estimada y que la velocidad exacta se determinará con los datos de los registradores. La investigación, que tendrá un plazo de hasta un año, entrará ahora en fase de entrevistas, inspecciones y revisión del mantenimiento de las instalaciones.
España decretó tres días de luto nacional. La línea de alta velocidad Madrid-Andalucía permanece interrumpida y los trabajos con grúas continúan en la zona de Orgaz y Mora.






