En medio de la euforia y la atención mediática internacional por el desarrollo de la Copa del Mundo 2026, colectivos y familiares de personas desaparecidas en México recurrieron al balompié como una herramienta de protesta pacífica. A través de un partido de fútbol informal —denominado «cascarita por la memoria y contra el olvido»—, los manifestantes lograron colocar en la agenda pública la grave crisis humanitaria que atraviesa el país, la cual acumula más de 133 mil reportes oficiales de personas ausentes.
La movilización, realizada en un espacio público de la capital, sirvió para recordar que mientras las miradas del mundo se concentran en el torneo orbital organizado conjuntamente con Estados Unidos y Canadá (del 11 de junio al 19 de julio), miles de familias mexicanas continúan recorriendo el territorio nacional con palas y picos en mano.
Camisetas de la Selección Mexicana con fichas de búsqueda
El evento deportivo e informativo estuvo marcado por una fuerte carga simbólica. Los familiares intervinieron las tradicionales remeras de la Selección Mexicana de Fútbol y portaron prendas con consignas directas orientadas a los asistentes extranjeros y medios de comunicación internacionales:
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Consignas impresas: «México, campeón en desapariciones» y ¿Dónde están? +133 mil personas desaparecidas».
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Intervención urbana: Los colectivos tapizaron las inmediaciones de una concurrida glorieta con cientos de fichas de búsqueda impresas con datos generales y fotografías de sus seres queridos.
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El ajolote de la CDMX: Entre las actividades destacó el despliegue de una figura inflable de un ajolote rosa —mascota oficial de la Ciudad de México para la promoción turística del Mundial—. A la figura le colocaron una réplica de una pala de búsqueda y una manta con la leyenda: «83 mil cuerpos y restos sin identificar», evidenciando el rezago forense del país.
Antecedentes: El blindaje del Estadio Ciudad de México
Esta jornada de protesta representa la continuidad de un plan de acción que los colectivos de víctimas venían estructurando desde febrero pasado. Durante la semana de apertura del Mundial, miles de personas intentaron realizar vallas humanas en los accesos del Estadio Ciudad de México para recibir a la afición internacional en el partido inaugural; sin embargo, un fuerte operativo de seguridad y blindaje policial les impidió acercarse al coloso deportivo.
Ante la imposibilidad de ingresar a los perímetros del estadio, los colectivos optaron por diversificar sus dinámicas de resistencia en las calles, advirtiendo que las manifestaciones se mantendrán vigentes durante todo el mes que dura la competencia de la FIFA.
Choque institucional por cifras del RNPDNO y postura de la ONU
La magnitud de la problemática en el país sigue estando sustentada por las estadísticas del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), el cual realiza el cómputo histórico de casos documentados desde la década de los años cincuenta.
La persistencia de esta crisis ha llevado al Comité contra la Desaparición Forzada (CED) de la Organización de las Naciones Unidas a promover iniciativas para elevar el caso de México ante la Asamblea General de la ONU, bajo la consideración de que la sistematicidad de las desapariciones encuadra en la tipificación de «crímenes de lesa humanidad». Esta postura de los organismos multilaterales ha sido rechazada formalmente y de manera reiterada por el Gobierno federal mexicano, el cual defiende las estrategias de búsqueda locales y los programas de actualización de censos implementados por la administración actual.





