PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | La capital campechana amaneció con un nudo vial de pesadilla. Desde las primeras horas de este lunes, decenas de unidades de transporte público (camiones y combis) bloquearon los accesos principales al Palacio de Gobierno y tramos estratégicos del Malecón de Campeche. ¿El motivo? Una guerra declarada contra el nuevo sistema de transporte impulsado por la administración de Layda Sansores.
Los puntos clave del conflicto:
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Competencia Desleal: Los concesionarios tradicionales acusan que el Gobierno del Estado está «asfixiando» a las empresas locales para meter con calzador a Movilidad Jaguar, un sistema de camiones nuevos que —según los manifestantes— opera con subsidios que a ellos se les niegan.
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El Grito de Guerra: «No queremos limosnas, queremos que nos dejen trabajar», gritaban los choferes mientras estacionaban sus unidades frente a la Plaza de la República. Denuncian que la Secretaría de Modernización Administrativa e Innovación Gubernamental (Semaig) les exige renovar sus flotas con créditos impagables, mientras que a los «amigos del régimen» se les regalan las rutas más rentables.
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Impacto Ciudadano: Miles de campechanos tuvieron que caminar tramos largos para llegar a sus trabajos o escuelas. Aunque el gobierno estatal asegura que el nuevo sistema es para «dignificar» el servicio, la gente en las paradas se debate entre el deseo de camiones con aire acondicionado y el miedo a que el pasaje suba de precio una vez que se elimine a la competencia.
¿Qué sigue? Se espera que la Gobernadora toque el tema en su próxima aparición pública, pero los transportistas ya advirtieron: si no hay una mesa de diálogo real (y no solo para la foto), los bloqueos se extenderán a los accesos de Lerma y la salida a Mérida.






