Guardabosques de la Reserva de la Biósfera Calakmul lograron registrar con cámaras trampa a un majestuoso yaguarundi, el felino silvestre más esquivo y difícil de observar en México. Las imágenes, obtenidas en lo profundo de la selva, muestran a un ejemplar de pelaje café oscuro moviéndose con sigilo entre la vegetación al amanecer.
El yaguarundi, también conocido como “gato nutria” o “leoncillo”, mide entre 50 y 77 cm de largo y se distingue por su cuerpo alargado, patas cortas y cola larga. A diferencia del jaguar o el puma, es solitario, de hábitos diurnos y se desplaza casi sin hacer ruido, lo que explica por qué hay tan pocos avistamientos confirmados.
“Ver un yaguarundi en vida libre es casi un milagro. Puede pasar años un investigador sin tener registro. Este ejemplar se ve sano y en su territorio, lo que habla bien del estado de la selva de Calakmul”, explicó una bióloga de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.
La grabación se logró a 3 km de una zona núcleo de la reserva, donde la selva mediana y alta aún se conserva en buen estado. El felino fue captado cazando pequeños roedores y aves, su dieta principal. Expertos señalan que su presencia indica equilibrio ecológico, pues controla poblaciones de presas y necesita grandes extensiones de hábitat sin perturbaciones.
Aunque no está en peligro crítico, la especie está catalogada como amenazada en México por pérdida de selvas y atropellamientos. Calakmul, con más de 720 mil hectáreas, es uno de sus últimos refugios fuertes.
El hallazgo reaviva el orgullo de los campechanos y el llamado a proteger la selva. Para la comunidad científica, estas imágenes son oro: prueba de que el “fantasma de la selva” sigue ahí, vigilando en silencio.





