El Órgano Interno de Control de Alimentación para el Bienestar detectó que frijol comercializado como “Frijol Bienestar” era de mala calidad, tardaba más de tres horas en cocerse y quedó varado en bodegas en malas condiciones, con olor desagradable y sin desplazamiento, por lo que emitió observaciones por 42.8 millones de pesos pendientes de aclarar.
La auditoría, realizada en las Unidades Operativas Villahermosa y Tapachula, documentó que el producto se vendió bajo marca “Abeto” pero fue rechazado por la población rural. En Tapachula, permaneció almacenado en condiciones insalubres y en Villahermosa la devolución fracasó. El informe señala que el problema se originó por “nulo desplazamiento” y venta por debajo del costo.
Según el documento, la dependencia asignó 32 contratos por 70.3 millones de pesos a Comercial Gutiérrez de Durango y 27 por 49.2 millones a Alianza Semillera del Guadiana —total 59 contratos por 119.5 millones— pese a que, según la auditoría, no estaban en Catálogo de Proveedores y comparten domicilio fiscal en Durango. Alimentación para el Bienestar replicó el 26 de agosto que fueron solo dos contratos de marzo-junio de 2024, que sí estaban inscritos en Diconsa y que Comercial Gutiérrez solo hizo criba, pulido y envasado, no la compra del grano.
La dependencia aseguró que hoy recibe cosecha reciente que cumple Norma NMX-FF-038 y cuece en 70 minutos en olla de presión, y que las observaciones no son definitivas.
El hallazgo ocurre tras el incendio del 21 de abril en bodegas de La Escondida, Zacatecas, con pérdida de 6 millones de pesos en mercancía de Abasto Rural, que el Gobierno atribuyó a productores de frijol que protestaban por cierre de 52 centros de acopio y presencia de coyotes que pagan 5 a 7 pesos por kilo frente a garantía de 27.






