PODER & CRÍTICA | REDACCIÓN | Si algo ha quedado claro en la administración de Ana Paty Peralta, es que la «transformación» no es un concepto político, sino una amenaza existencial. La presidenta municipal de Benito Juárez pregona a los cuatro vientos que llevará el cambio a todo Quintana Roo; la pregunta obligada, viendo el desastre que hoy nos gobierna, es: ¿En qué exactamente nos va a transformar? ¿En un estado fallido o en una sucursal del infierno?
Cancún: La zona de guerra que nadie quiere ver
Mientras desde el Palacio Municipal intentan «taparle el ojo al macho» con campañas de marketing color de rosa, la realidad en las calles es de plomo y sangre. Cancún se ha consolidado como una auténtica zona de guerra. La complicidad entre el poder municipal y el crimen organizado ya no es un secreto a voces, es un hecho que se respira en cada esquina.
Y para que la maquinaria del caos funcione, ahí está el inefable Pablo Gutiérrez, secretario general y aspirante a político con un futuro tan brillante como un foco fundido. Según reportes que huelen a alcantarilla, es desde su oficina de donde se dictan las cuotas y extorsiones que deben pagar los elementos de tránsito. Parece que para Pablo, el servicio público es sinónimo de «recaudación forzosa».
¡Todo un estratega de la rapiña!
Bienestar: Migajas, amenazas y el regreso del viejo régimen
Pero no crean que el atraco se limita a la secretaría general. La Secretaría de Bienestar —ese cómodo refugio antes llamado Desarrollo Social— se ha convertido en el epicentro del clientelismo rancio. Bajo el mando de [Nombre del Funcionario], el manual de la corrupción se aplica con precisión quirúrgica:
Aviadores: Nóminas infladas para amigos y conocidos que solo cobran por existir.
Control político: El uso de apoyos sociales para someter al territorio, al más puro estilo de la vieja escuela borgista.
La receta es simple y despreciable: migajas o garrote. Si te arrodillas, recibes una despensa; si cuestionas, te cae el peso de la amenaza. Es fascinante ver cómo han rescatado las peores prácticas del pasado para disfrazarlas de «progreso social».
La plaga está suelta
Triste, patético y desalentador es el futuro que le espera a los Benito Juarenses. La sucesión ya está en marcha y, como era de esperarse, las ratas han empezado a salir de sus coladeras. Los roedores se sienten dueños del queso y el despliegue de oportunistas apenas comienza.
Habrá que estar atentos, con lupa y cubrebocas, a este desfile de fauna nociva que busca perpetuarse en el poder mientras la ciudad se nos cae a pedazos. Al final del día, en este municipio, la corrupción no es una falla del sistema: es el sistema mismo.
¿Qué te parece este panorama? ¿Crees que la ciudadanía logrará identificar a los «roedores» antes de que se termine de hundir el barco en la próxima elección?






