“Que nadie se equivoque: aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos; lo único que hay es la defensa del pueblo de México y su dignidad», afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo el 1 de septiembre durante su Segundo Informe de Gobierno en el Patio de Honor de Palacio Nacional, ante 300 invitados entre gabinete, gobernadores, ministros de la Suprema Corte y empresarios.
La frase fue el cierre político de un balance de 23 meses donde reivindicó el segundo piso de la Cuarta Transformación y respondió a versiones de distanciamiento con Andrés Manuel López Obrador y de guerra interna en Morena por candidaturas 2027, tras el caso del gobernador con licencia de Sinaloa Rubén Rocha Moya y la revocación de visa de Andy López Beltrán.
Sheinbaum mencionó tres veces a López Obrador al recordar IMSS-Bienestar, basificación docente y fertilizantes de Pemex, y advirtió: «Los servidores públicos tenemos la obligación de comportarnos con profunda responsabilidad, pero al mismo tiempo con sencillez y humildad», en alusión a viajes y lujos exhibidos de morenistas.
En soberanía, sostuvo que cooperación con Estados Unidos no es sometimiento: «Tenemos diálogo permanente con el gobierno de Estados Unidos, pero cooperación no significa sometimiento, amistad no significa renunciar a nuestros principios. Mientras tenga el honor de servir defenderé con firmeza nuestra soberanía. La soberanía no se negocia, no se entrega y no se comparte». Precisó cuatro principios: respeto a integridad territorial, responsabilidad compartida y diferenciada, confianza mutua y cooperación sin subordinación.
Defendió 51% de baja en homicidios dolosos desde su llegada, 44 menos diarios, con julio como mes más bajo en 11 años, y programa México te Abraza para 281 mil repatriados.






