En un esfuerzo sin precedentes por transformar el tejido económico de la nación, Costa Rica cerró el 2025 consolidándose como un referente regional en finanzas sostenibles. El Banco Nacional (BN) anunció la colocación de 50 millones de dólares destinados a proyectos ambientales, productivos y sociales, marcando una hoja de ruta hacia un país más resiliente e inclusivo.
La sostenibilidad como nuevo ADN empresarial
Para el Banco Nacional, el compromiso va más allá de la filantropía; se trata de una visión estratégica. Silvia Chaves Herra, directora de Experiencia de Marca, Relaciones Corporativas y Sostenibilidad, fue contundente al señalar que esta es la «nueva manera de hacer negocios»:
«La sostenibilidad significa integrar aspectos ASG (Ambiental, Social y Gobernanza) en toda la cadena de valor, asegurando que el negocio sea rentable, competitivo y generador de bienestar», afirmó Chaves.
¿A dónde fueron los recursos?
La estrategia de inversión se canalizó a través de instrumentos financieros innovadores que atacan problemas ambientales críticos:
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Programa Pura Verde: Enfocado en energías limpias, reciclaje y protección de la biodiversidad. Con 92 planes de inversión, este programa ha sido un motor para la adaptación climática, apoyado por 65 millones de dólares de la Unión Europea.
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Bono Azul: Un instrumento dedicado específicamente a la protección de los océanos y los recursos hídricos.
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Taxonomía Climática: El Banco Nacional se posicionó como el único banco en el país con su propia taxonomía, una herramienta técnica que guía a los inversionistas hacia proyectos alineados con la acción climática global.
Un impacto que llega a los sectores más vulnerables
La inversión no solo beneficia a las grandes corporaciones, sino que democratiza el acceso al desarrollo. Actualmente, el banco respalda a más de 140 mil PYMES y 4 mil 500 grandes empresas en sectores clave como turismo, agricultura y ganadería.
Un pilar fundamental de esta gestión ha sido la inclusión financiera:
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Territorios Indígenas: La entidad ha priorizado a los 24 territorios indígenas del país, así como a comunidades costeras y fronterizas, facilitando el acceso a crédito, bancarización y digitalización para cerrar brechas de desigualdad histórica.
Resultados tangibles: Más allá de las finanzas
El reporte de Sostenibilidad 2025 del banco también arrojó resultados operativos que impactan positivamente en el medio ambiente:
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Eficiencia Energética: Reducción de 1.6 millones de kWh en consumo eléctrico.
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Gestión del Agua: Ahorro de 6.1 millones de litros.
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Economía Circular: Reciclaje del 100% de las tarjetas de desecho (234 kilos transformados en madera plástica).
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Transparencia climática: El 93% de su cartera de crédito ya es medida bajo estándares internacionales (PCAF) para cuantificar las emisiones de carbono financiadas.
Con estas acciones, Costa Rica demuestra que la solidez financiera y el compromiso con el planeta no son excluyentes, sino los dos ejes sobre los que se construye la economía del futuro.






