La Comisión Europea anunció este jueves un nuevo paquete de medidas contra Google para obligar a la compañía a abrir su sistema operativo Android a la competencia, con énfasis en los servicios de búsqueda y en la integración de inteligencias artificiales rivales.
La acción se enmarca en la aplicación de la Ley de Mercados Digitales, que clasifica a Google como “guardián de acceso” por el dominio de Android en más del 70% de los dispositivos móviles en Europa. Bruselas considera que la empresa ha utilizado su posición para favorecer su propio buscador, su asistente y su navegador Chrome, limitando la capacidad de terceros para competir en igualdad de condiciones.
Entre las nuevas obligaciones, Google deberá facilitar que los fabricantes de teléfonos preinstalen motores de búsqueda alternativos sin perder acceso a la Play Store ni a otras apps clave. También tendrá que permitir que asistentes de IA de competidores, como los desarrollados por OpenAI, Microsoft o startups europeas, puedan configurarse como predeterminados y acceder a funciones del sistema con los mismos permisos que Gemini.
Otro punto clave es la eliminación de cláusulas contractuales que penalizaban a los fabricantes por promover servicios de terceros en la pantalla de inicio. La Comisión dio a Google un plazo de seis meses para implementar los cambios y advirtió que el incumplimiento podría derivar en multas de hasta el 10% de su facturación global anual.
Google respondió que “Android siempre ha ofrecido más opciones que cualquier otro sistema operativo móvil” y aseguró que revisará la decisión, aunque no descartó apelar. La empresa argumenta que sus acuerdos con fabricantes garantizan actualizaciones de seguridad y una experiencia homogénea para los usuarios.
Organizaciones de desarrolladores y competidores celebraron la medida. Desde la coalición FairSearch señalaron que “por primera vez se obliga a Google a abrir la puerta a otras IA en el corazón de Android, no solo en la tienda de apps”.
La decisión se suma a otras investigaciones antimonopolio contra la tecnológica en Bruselas, incluida una multa de 4,340 millones de euros en 2018 por prácticas similares. Si Google no cumple en el plazo fijado, la UE podría imponer sanciones diarias de hasta el 5% de sus ingresos globales.
Con estas medidas, la Comisión busca que los usuarios europeos puedan elegir libremente qué buscador y qué asistente de IA usan al encender un teléfono Android, reduciendo la ventaja que Google ha mantenido por más de una década en el ecosistema móvil.






