PODER Y C RÍTICA | REDACCIÓN | «La Mafia Verde» está acorralada, el Departamento de Estado de los EU los tiene bajo investigación, ya no es la alta política mexicana donde el cinismo suele ser un escudo infalible contra los escándalos domésticos, donde los grupos de poder aliados al Verde con un boletín oficial, convierten un desvío de fondos públicos en una cuestión menor relevando al funcionario y no aplicando la ley.
El temor de los integrantes de «La Mafia Verde» es terminar en la cárcel, no les importa se exhibidos, de eso ya tiene un gruesa capa de impunidad, por eso el «Niño Verde», Jorge Emilio González Martínez, se pasea libremente en un lujoso yate por las aguas del caribe, atrás quedo el departamento frente al centro comercial La Isla donde falleció una extranjera en extrañas circunstancias; sigue viviendo frente al mar pero en Puerto Cancún en una propiedad que supera los 300 millones de pesos productos de moches y extorsiones en los últimos años y sobre todo ahora que es aliado de Morena, su mejor época de bonanza sobre todo en Quintana Roo.
Y es que la reciente investigaciones por parte del gobierno estadounidense contra la cúpula de «La Mafia Verde» en Quintana Roo ha dejado de ser un problema patrimonial para convertirse en el factor más desestabilizador rumbo al proceso electoral de 2027.
Las urnas del próximo año ya no se disputarán solo con encuestas o estructuras de territorio; se jugarán bajo la sombra de expedientes federales en Washington. Por primera vez en años, el Partido Verde (PVEM) encara una contienda no desde la ofensiva de quien se sabe indispensable para la continuidad del régimen, sino desde la absoluta vulnerabilidad.
La maquinaria encabezada por «El Niño Verde» es una simbiosis perfecta con el poder central, pero hoy, ese modelo de negocio electoral enfrenta un cortocircuito, pues para el Verde, las elecciones ya no representan una oportunidad de expansión, sino un costoso blindaje que sus aliados de Morena podrían no estar dispuestos a financiar.
El impacto de investigaciones por lavado de dinero, blanqueo, extorsiones y moches pegan en la boleta electoral de 2027 e impactan directamente las aspiraciones de las figuras más visibles del tucán en el estado como el líder estatal de «La Mafia Verde», Renán Sánchez Tajonar reelecto para dirigir al partido hasta 2028 y consolidado como el operador de las estructuras locales desde el Congreso, Sánchez Tajonar se perfilaba como la carta natural para las posiciones de mayor peso en la entidad.
No obstante, operar un proceso electoral con el estigma de una investigación trasnacional cambia la ecuación pues el dinero que suele aceitar las campañas del Verde hoy está bajo la lupa del Departamento de Justicia y del IRS norteamericano. Cada movilización, cada espectacular y cada estructura financiera regional será observada no solo por el árbitro electoral mexicano, sino por la inteligencia financiera del vecino del norte.
El panorama es aún más sombrío para el entramado operativo que sostiene el ala técnica del partido, si tomamos en cuenta que el vicegobernador Cuitláhuac Bardán Esquivel esta bajo fuego directo por el expediente de presunta extorsión a la naviera estadounidense Royal Caribbean con 50 millones de dólares, con ello, el partido pierde a su estratega financiero más audaz en vísperas de la recaudación para los comicios.
Al mismo tiempo, el vacío dejado por Héctor José Contreras Mercader tras su salida del SATQ rompe el blindaje fiscal con el que la organización operaba sus recursos de procedencia dudosa. Sin operadores financieros intocables y con Laura Aguilar Loredo maniobrando a marchas forzadas para contener el desastre mediático, el Verde llega a la antesala de 2027 con sus cuarteles generales en estado de sitio.
La verdadera onda de choque de esta crisis fronteriza golpeará el corazón de la alianza con Morena. Históricamente, el Verde ha vendido caro su amor, cobrando su lealtad con posiciones clave, delegaciones y candidaturas plurinominales. Sin embargo, la revelación del periodista Carlos Loret de Mola de que la cúpula del PVEM buscó de inmediato un acercamiento con la Embajada de Estados Unidos, ofreciendo prácticamente lo que fuera necesario, incluso fracturar la disciplina legislativa del régimen, con tal de salvar visas, cuentas y mansiones en Miami, introduce una profunda desconfianza en Palacio Nacional.
La alerta llegó a la presidenta Claudia Sheinbaum ya está al tanto de estos movimientos de supervivencia, con este antecedente, la negociación de las candidaturas para la Tercera Circunscripción y las alcaldías clave de Quintana Roo en 2027 dará un giro radical.
Morena, que tradicionalmente ha necesitado los votos del Verde para consolidar su mayoría, tendrá que evaluar el costo político de cargar con un aliado bajo investigación federal extranjera. ¿Estará dispuesto el partido gobernante a ceder espacios prioritarios a perfiles que mañana podrían amanecer con las cuentas congeladas por Washington? La respuesta lógica es no. El Verde ha pasado de ser un socio estratégico a un pasivo de alto riesgo.
Finalmente, hay que decir que el factor ciudadano añade una dosis de incertidumbre que el partido no tenía presupuestada. Quintana Roo ha sido, por diseño, un laboratorio político donde las marcas tradicionales importan menos que las alianzas de poder. No obstante, el escándalo de extorsión a proyectos turísticos internacionales en Mahahual toca la fibra más sensible del estado: la inversión económica y el empleo de miles de familias que dependen del turismo.
Las elecciones de 2027 no serán un trámite de confirmación para la cúpula verde; serán el escenario donde se defina si el pragmatismo político de la cuarta transformación prefiere salvar la alianza o soltarle la mano a un náufrago que empieza a hundir el barco. La «Mafia Verde» creyó que su feudo era impenetrable, pero olvidaron que el verdadero poder de veto en su contra no estaba en Palacio Nacional, sino en Washington.






