La presencia de Donald Trump en el Madison Square Garden durante el juego de los Knicks contra los Celtics terminó en abucheos masivos. El ex presidente apareció en una suite del estadio y fue recibido con gritos de “¡Fuera!” y “¡Mala suerte!” por parte de aficionados que atribuyeron a su visita la derrota del equipo local.
Los Knicks llegaban con tres victorias consecutivas, pero cayeron 112-98 ante Boston en una noche donde fallaron tiros clave y perdieron el control en el último cuarto. Apenas las cámaras de la transmisión enfocaron a Trump en las gradas, las redes sociales se llenaron de memes y comentarios que lo señalaban como “yeta” del equipo.
“Cada vez que viene, perdemos. Ya es cábala: que no regrese”, se escuchó entre los gritos de la sección 101, mientras otros aficionados levantaban carteles contra su visita. La escena se volvió viral en segundos y ESPN la repitió durante el análisis post-partido.
Trump, por su parte, saludó a algunos seguidores desde su palco y abandonó el estadio antes de que terminara el encuentro. En su plataforma Truth Social publicó después: “Gran ambiente en el Garden. Los Knicks jugaron duro, la próxima la ganan”.
La afición neoyorquina no quedó convencida. Para muchos, el abucheo fue más que política: es una tradición del Garden castigar a quien traiga “mala vibra”. Analistas deportivos bromean con la “maldición Trump”, recordando otras visitas del ex mandatario a partidos de los Knicks que terminaron en derrota.
Más allá de la broma, el episodio refleja la polarización que sigue generando su figura incluso en eventos deportivos. Mientras unos lo ovacionaron, la mayoría dejó claro que en Nueva York prefieren que apoye desde lejos.






