Mientras prepara la ida de la final ante Pumas en el Estadio Ciudad de los Deportes, Cruz Azul respondió con identidad a la ironía. Nathan Silva, defensa de los universitarios, soltó en conferencia: “Ellos rentaron nuestra casa. Con todo respeto, no tienen estadio para jugar. Nosotros los ayudamos”. Joel Huiqui, técnico celeste, no tardó en contestar: “Cruz Azul tiene una casa muy grande. México está lleno de aficionados celestes. El equipo no ocupa una casa, porque su casa es el país”. 43d2
La frase resume una temporada nómada. La Máquina arrancó el torneo en el Estadio Cuauhtémoc, pasó por el Azteca y terminó de local en el Olímpico Universitario por las remodelaciones rumbo al Mundial 2026. Ahora, para la final, vuelve al Ciudad de los Deportes, recinto que habitó más de dos décadas y que hoy luce de nuevo celeste tras retirar la pintura americanista. 43d26d33
Huiqui, que escribe sobre futbol y delirio en su libreta, entiende la rivalidad pero también el peso de la historia: “Llegamos a finales muy importantes y no pudimos concretarlas. A pesar de los golpes, los jugadores son conscientes de la oportunidad que tienen ahora”. Cruz Azul dejó atrás a Chivas en semifinales con un 2-1 agónico en el Jalisco, definiendo el 4-3 global con un gol de Agustín Palavecino. 43d21818
La final enfrentará a dos técnicos mexicanos, algo que no ocurría desde el Clausura 2013. Del otro lado, Efraín Juárez busca el primer título de Pumas desde 2011. Del lado celeste, el argumento es el arraigo: tres estadios en un año, pero una afición que viaja, pinta bardas y llena recintos. “Su casa es el país” no es solo retórica. Es el mapa de boletos agotados, reventas de hasta 267 mil pesos y operativos “Ladrillera” en la Benito Juárez para resguardar a miles de aficionados. d73a6d3308ee
Hoy, a las 20:00 horas, el primer capítulo se juega en la colonia Nochebuena. Sin estadio propio, sí. Sin casa, jamás.






