Mostrar al mundo que México puede producir historias de escala global es el leitmotiv que trajo a Rafa Lara al Festival de Cannes. El cineasta mexicano, con más de 35 años de trayectoria, presentó aquí los proyectos de Estirpe, compañía productora internacional de cine y series que cofundó junto al productor español Álvaro Garnica y que tiene sedes en Guadalajara y Madrid.
“Estirpe nace con la visión de desarrollar historias cinematográficas desde México hacia el mercado internacional, conectando experiencia, nuevas voces creativas y una perspectiva contemporánea”, explicó Lara. Bajo el lema “Cine y series originales desde México para el mundo, historias con legado”, la productora busca tender puentes entre Jalisco, Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.
La carta de presentación son dos proyectos que ya mueven motores. El primero es la adaptación cinematográfica de Al filo del agua, obra cumbre del jalisciense Agustín Yáñez publicada en 1947. La novela, que retrata un pueblo de Jalisco en los años previos a la Revolución Mexicana, será filmada íntegramente en locaciones del estado con talento local, como confirmó Lara tras reunirse con el gobernador Pablo Lemus. “Queremos que Jalisco no solo sea escenario, sino semillero”, dijo el director.
El segundo proyecto es Sildavia, una serie distópica de ciencia ficción creada con herramientas de inteligencia artificial aplicadas al lenguaje cinematográfico y desarrollada también desde Guadalajara. La apuesta combina tecnología de punta con narrativa mexicana, un territorio que Lara ya exploró en series como Pancho Villa para Disney y en filmes bélicos como Cinco de Mayo: La Batalla.
Estirpe surge como evolución natural de profesionales con carreras consolidadas en cine, televisión y plataformas internacionales. Lara, nacido en la Ciudad de México en 1972, ha dirigido más de cinco largometrajes y series como Al filo de la ley y documentales para Discovery. Garnica aporta décadas de experiencia en Europa.
En un Cannes 2026 con escasa presencia hollywoodense, la propuesta de Estirpe coloca a México en el mapa de la producción global no solo como locación, sino como generador de propiedad intelectual. “No venimos a pedir permiso: venimos a contar nuestras historias con estándares que compitan en cualquier pantalla”, remató Lara.





