El flujo de ciudadanos de la República Democrática del Congo (RDC) hacia México mantiene tendencia al alza, justo cuando ese país enfrenta un nuevo brote de ébola que, según la OMS, podría prolongarse “varios meses” y ya suma 131 muertes sospechosas y 513 infectados. La Secretaría de Salud activó esta semana una alerta de viaje y reforzó la vigilancia epidemiológica en aeropuertos y fronteras.
Datos de la organización Sin Fronteras indican que entre diciembre y febrero llegaron a México 624 migrantes africanos, 40% más que el mismo periodo anterior. Los principales países de origen son Congo, Angola, Kenia y Nigeria. Muchos arriban por mar o vía aérea a Brasil y avanzan por tierra hacia México con la intención de llegar a Estados Unidos, aunque cada vez más buscan establecerse aquí por menores requisitos migratorios.
El secretario de Salud, David Kershenobich, confirmó que México no registra casos de ébola, pero instaló protocolos de atención, laboratorios, vestimenta especial y guías clínicas para personal médico. La dirección de Epidemiología emitió una alerta dirigida a viajeros que se trasladen a regiones con brotes, particularmente RDC y Uganda, y vigila a quienes ingresen desde África. El virus se transmite por contacto con fluidos corporales y tiene una letalidad cercana al 40%.
El brote actual, de la cepa Bundibugyo —sin vacuna—, se concentra en el este congoleño, zona de minas de oro y millones de desplazados por conflicto armado. La destrucción de centros sanitarios y la saturación del sistema complican la contención. Un estudio del Imperial College de Londres estima que los casos reales podrían superar los mil, “sustancialmente más” que los confirmados.
Sin Fronteras desmintió rumores sobre contagios de ébola entre migrantes africanos en México: hasta ahora no hay registros. Sin embargo, alertó que esa desinformación alimenta xenofobia. En 2019, entre 5 mil y 7 mil congoleños permanecieron varados en Tapachula, Chiapas, con un elevado número de mujeres embarazadas.
La SRE mantiene recomendaciones para viajeros: certificado de fiebre amarilla, botiquín, seguro médico y evitar contacto con fluidos. Mientras, autoridades sanitarias insisten en que la vigilancia epidemiológica seguirá “hasta descartar cualquier caso”. México se prepara para un escenario que combina migración creciente y un virus que la OMS aún no declara emergencia pandémica, pero que ya cobra vidas en África.






