Cinco años y más de 5,000 millones de dólares después, Arabia Saudita decidió soltar el grip. El Fondo de Inversión Pública (PIF) anunció que dejará de financiar el LIV Golf al término de la temporada 2026, poniendo fecha de caducidad al circuito que sacudió al golf mundial y dejando en el aire el futuro de la liga disidente.
“La importante inversión que requeriría LIV a largo plazo ya no es compatible con la fase actual de nuestra estrategia”, comunicó el PIF este jueves. La decisión confirma semanas de rumores y marca un giro en la diplomacia deportiva saudí: menos cheques en blanco, más evaluación de retorno.
LIV, creado en 2022 con Yasir Al-Rumayyan al frente, ofreció contratos estratosféricos a Jon Rahm, Bryson DeChambeau, Phil Mickelson y Brooks Koepka, desatando una guerra abierta con el PGA Tour. La apuesta alteró el ecosistema, obligó a subir premios y logró el objetivo central de Riad: proyectar una imagen moderna y global. Expertos como Simon Chadwick señalan que el reino “no se está enfriando; está calibrando qué funcionó y qué no”.
Pero el modelo fue deficitario desde el inicio. Solo entre 2022 y 2024, LIV acumuló pérdidas cercanas a 1,100 millones de dólares, 600 millones en operaciones fuera de EE. UU. Sin el flujo ilimitado de petrodólares, la liga pierde su principal palanca: el dinero para seducir talento. Jugadores como Koepka ya regresaron al PGA Tour; Patrick Reed planea hacerlo este año.
El repliegue no se limita al golf. Riad recortó su megaciudad The Line y trasladó los Juegos Asiáticos de Invierno 2029 a Kazajistán. El PIF prioriza ahora proyectos domésticos y turismo para diversificar la economía antes de que caiga la demanda de crudo.
La diplomacia deportiva saudí no se apaga, se recalibra. Mantiene la apuesta por el fútbol con Cristiano Ronaldo y la organización del Mundial 2034, pero exige sostenibilidad. Para el golf, el mensaje es claro: sin mercado propio, el capital no basta. LIV buscará inversores antes de 2027; si no los encuentra, el circuito que prometió revolucionar el deporte podría terminar como un costoso ensayo de poder blando.






