PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Durante dos días, representantes de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) realizaron un recorrido por diversas experiencias comunitarias exitosas en el Corredor Biológico Balam Beh, como parte de los trabajos del Programa Nacional de Restauración que impulsa el Gobierno de México.
La visita, organizada por la Secretaría de Medio Ambiente, Biodiversidad, Cambio Climático y Energía del estado, en conjunto con Pronatura Península de Yucatán A.C., tuvo como objetivo identificar iniciativas locales que han logrado recuperar ecosistemas degradados mediante prácticas sostenibles.
El Corredor Biológico Balam Beh conecta más de 402 mil hectáreas de selvas y territorios, permitiendo el libre tránsito de especies como el jaguar y conservando servicios ambientales clave como el agua, la biodiversidad y la fertilidad del suelo. En esta zona se promueven actividades productivas compatibles con la conservación, como la ganadería regenerativa, la apicultura y el ecoturismo.
Entre los casos visitados se encuentran tres ranchos ganaderos que han comenzado una transición hacia prácticas silvopastoriles, eliminando el uso de agroquímicos y conservando la cobertura vegetal. Asimismo, se conoció el trabajo de la Unidad Agrícola Industrial de la Mujer (UAIM) en la comunidad de Altamira de Zináparo, donde mujeres impulsan modelos agroecológicos para la producción de alimentos.
La comitiva también recorrió el Centro Ecoturístico Cenotes de Miguel Colorado, iniciativa comunitaria que ha logrado conservar más de 20 mil hectáreas de selva mediante actividades de turismo de naturaleza, y que ha sido reconocida como un ejemplo nacional de conservación voluntaria.
En el Ejido 5 de Febrero, se visitaron huertos familiares agroecológicos encabezados por mujeres, así como una Escuela de Campo dedicada a la apicultura, donde se promueve la reforestación con plantas melíferas y la transformación de miel en productos con valor agregado.
Finalmente, en el Ejido Reforma Agraria, se destacó la reciente certificación del área como Zona Destinada Voluntariamente a la Conservación, protegiendo más de 4 mil hectáreas de selva.
Los representantes de Semarnat recogieron de primera mano las experiencias y aprendizajes de las comunidades locales, reconociendo que la producción sustentable y la conservación pueden ir de la mano cuando se cuenta con organización, conocimiento técnico y apoyo institucional.






