PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | La Organización Mundial de la Salud mantiene bajo evaluación una nueva variante del virus SARS-CoV-2, identificada como BA.3.2, la cual ha mostrado capacidad para evadir parcialmente la inmunidad adquirida por vacunación o infecciones previas.
De acuerdo con el organismo internacional, esta subvariante, derivada de Ómicron BA.3 y monitoreada desde diciembre de 2025, no presenta hasta el momento evidencia de mayor gravedad, hospitalizaciones o mortalidad en comparación con otras cepas.
La OMS señaló que, pese a la llamada deriva antigénica —mutaciones que permiten al virus esquivar la respuesta inmunológica—, las vacunas actuales continúan siendo efectivas para prevenir complicaciones graves de la enfermedad.
Según datos de la plataforma GISAID, hasta noviembre de 2025 se habían identificado 86 secuencias de esta variante en al menos siete países.
La BA.3.2 ha sido detectada en niveles elevados en aguas residuales del occidente de Australia, así como en niveles bajos en algunas regiones de Estados Unidos, donde se reportaron casos en dos adultos mayores que requirieron hospitalización y un menor atendido de manera ambulatoria.
Asimismo, se ha observado una tendencia creciente en regiones del Pacífico Occidental y Europa, destacando países con alta movilidad internacional como China, Japón y Filipinas.
Hasta el momento, no se han reportado casos de esta variante en México.
En cuanto a los síntomas, la BA.3.2 no presenta diferencias respecto a otras variantes de COVID-19. Entre los principales se encuentran congestión nasal, dolor de cabeza, dolor de garganta, fatiga, fiebre, dolor muscular y tos seca.
Las autoridades sanitarias mantienen la vigilancia sobre esta variante y reiteran la importancia de la vacunación como principal herramienta para reducir riesgos de enfermedad grave.






