Veracruz llegará a la 68ª edición de los Premios Ariel, el próximo 3 de octubre en CDMX, con talento propio, pero sin respaldo institucional. El caso más visible es el cortometraje Una Torreta en Llamas, nominado a Mejor Cortometraje de Ficción, producido y filmado en Xico Viejo con crew mayoritariamente veracruzano.
La cinta de Contratiempo Cine, en coproducción con Pura Fiera, Terco Films y Neón Films, dirigida con fotografía de Luis Ezequiel Cruz Tenorio —quien suma 13 años en la industria—, reunió a 26 personas en 2025. Desde entonces suma 26 festivales nacionales e internacionales y 6 premios, incluyendo Mejor Fotografía, Mejor Actriz y Mejor Cortometraje Internacional.
Cruz Tenorio denuncia el vacío: “Hace falta apostar hacia la profesionalización del quehacer cinematográfico en el estado. Somos pocos los profesionales que estamos capacitados en su totalidad para atender proyectos nacionales e internacionales”. Sin estímulos estatales, Veracruz sigue siendo locación pero no industria.
El otro estandarte es Cocodrilos, del xalapeño J. Xavier Velasco, con seis nominaciones: Ópera Prima, Actor para Hoze Meléndez, Coactuación Femenina para Arcelia Ramírez, Coactuación Masculina para Manuel Cruz Vivas y Efectos Especiales. La historia sigue a un fotoperiodista porteño que arriesga la vida para salvar a su mentora, víctima del crimen organizado, inspirada en los asesinatos de Regina Martínez y Rubén Espinosa. Velasco investigó con periodistas veracruzanos y el colectivo Solecito para retratar sin espectacularizar la violencia contra prensa.
Ambas obras llegan a la ceremonia que premia lo mejor de 2025 y donde En el camino lidera con 13 nominaciones, pero evidencian que el cine veracruzano compite por mérito propio, no por política pública de cine.






