Ni la disculpa frenó la guerra. La UEFA mantuvo este jueves su boicot total a la FIFA pese a que Gianni Infantino pidió perdón por «errores» en su intento de privatizar la Copa del Mundo.
«Las condiciones no se han cumplido. Mantenemos la postura. Hemos perdido la confianza en la presidencia de Infantino», sentenció el organismo de Aleksander Ceferin.
La crisis estalló el martes cuando se filtró el plan FIFA Forward Enterprise (FFE): crear una filial para explotar comercialmente el Mundial y vender el 20% a capital privado en una operación de 20 mil millones de dólares, con 20 millones de dólares prometidos a cada una de las 211 federaciones. El inversor principal sería una firma de Nueva York de Joshua Kushner, hermano del yerno de Donald Trump.
El jueves, en reunión virtual de emergencia, las 55 federaciones europeas votaron por unanimidad:
«Rechazamos de forma unánime e inequívoca la propuesta de transferir participaciones de la propiedad de la Copa del Mundo a inversores privados. La Copa del Mundo no está en venta. Hay cosas demasiado importantes para venderlas», dijo la UEFA.
Y advirtió: «Ninguna selección nacional de la UEFA participará en ninguna competición de la FIFA mientras estas propuestas sigan vigentes, a menos que se abandonen por completo y se ofrezcan garantías vinculantes de que nunca más se abrirá la gobernanza a propiedad privada».
El boicot pega directo: deja fuera a la campeona mundial España, a semifinalistas como Francia e Inglaterra, al Mundial 2030 que organizarán España, Portugal y Marruecos, y al Femenil de Brasil 2027. El primer torneo afectado sería el Mundial Femenil Sub-20 en Polonia del 5 de septiembre.
La FIFA respondió que Infantino se disculpó y que «todos tienen derecho a expresar oposición», pero que seguirá la consulta. La Concacaf también rechazó el plan.
La UEFA ya analiza acciones legales y anunció que trabajará en un modelo alternativo usando las reservas de más de 5 mil mdd que la FIFA mantiene en bancos.





