El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió la entrega de un cheque de 5 mil dólares a cada ciudadano adulto en el país si el Partido Republicano logra mantener el control de la Cámara de Representantes y del Senado en las elecciones de mitad de mandato de noviembre. La propuesta busca fortalecer la campaña oficialista frente a los pronósticos que proyectan un avance del Partido Demócrata.
El anuncio generó de inmediato un debate sobre su marco legal y su factibilidad financiera. Diversos juristas señalaron que la medida no constituye técnicamente una compra de votos, dado que el beneficio se entregaría de forma universal a la población adulta sin importar el sentido de su sufragio, contando con antecedentes como la promesa de estímulos realizada por Joe Biden en 2021. Sin embargo, analistas económicos advierten sobre el impacto de la propuesta, la cual requerirá la aprobación del Congreso y un desembolso estimado en 1.2 billones de dólares, lo que podría elevar el déficit presupuestario e impactar en la inflación.
Desde la Oposición, dirigentes demócratas calificaron la oferta como un intento de manipulación electoral e incumplimiento de promesas previas. En respuesta, la Casa Blanca, a través del vicepresidente JD Vance, defendió la medida catalogándola como un «dividendo para los trabajadores» e insinuó que podría financiarse mediante la recaudación de aranceles comerciales y excluyendo a los sectores de mayores ingresos.






