El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este sábado que, de regresar a la Casa Blanca, impulsaría un “peaje estratégico” a los buques que crucen el estrecho de Ormuz si Irán cumple su amenaza de bloquear la vía marítima, una de las más importantes para el comercio mundial de petróleo.
Durante un mitin en Florida, Trump señaló que “nadie usa el estrecho gratis mientras Estados Unidos paga la factura de la seguridad” y afirmó que su plan contemplaría tarifas a cargueros de naciones que, según él, “no contribuyen” a la protección del golfo Pérsico. La declaración llegó horas después de que el Parlamento iraní aprobara una moción simbólica para estudiar el cierre del paso como respuesta a los ataques de Washington y Tel Aviv contra instalaciones nucleares en Fordó, Natanz e Isfahán.
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo. Por sus 33 kilómetros de ancho en el punto más angosto transita cerca del 20% del petróleo y gas que se consume en el mundo. Analistas energéticos advirtieron que cualquier restricción dispararía los precios del crudo y afectaría las cadenas de suministro globales.
La Casa Blanca respondió que la Quinta Flota mantiene operaciones de libre navegación en la zona y calificó de “imprudente” cualquier intento de alterar el tránsito comercial. Por su parte, el Consejo de Seguridad Nacional de Irán reiteró que la decisión final sobre el cierre recae en el Consejo Supremo de Seguridad, que aún no se pronuncia.
En Europa y Asia, gobiernos y navieras comenzaron a revisar rutas alternas y pólizas de seguro ante la escalada retórica. La Cámara Internacional de Navegación pidió “mesura” y recordó que el derecho marítimo internacional garantiza el paso en tránsito por estrechos usados para la navegación internacional.
Trump no detalló cómo se cobraría el peaje ni qué marco legal lo sustentaría, pero insistió en que “los que quieran protección, que paguen”. Expertos en derecho internacional advierten que imponer tarifas unilaterales violaría la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, de la que Estados Unidos no es parte pero cuyos principios aplica como costumbre.
Mientras el precio del Brent subió 3.2% al cierre del viernes y el mercado espera la apertura del lunes, la tensión en Ormuz vuelve a colocar al estrecho en el centro del pulso geopolítico entre Washington y Teherán.






