Lo que debió ser una jornada de fiesta y celebración por el triunfo de la Selección Mexicana de Fútbol ante su similar de Corea del Sur se transformó en un escenario de violencia y terror. Cerca de la medianoche, un automovilista en estado de ebriedad arrolló a un grupo de aficionados que se congregaban en las inmediaciones de la emblemática Glorieta de Francisco Villa, dejando un saldo de cuatro personas lesionadas y severos daños materiales.
El incidente se registró en el cruce neurálgico de las avenidas Universidad y División del Norte, punto de reunión de cientos de fanáticos tras el silbatazo final que consolidó la victoria del «Tri» con un marcador de $1\text{–}0$.
Tensión, agresión vehicular y atropello masivo
Testigos presenciales y múltiples videos difundidos a través de plataformas digitales captaron los momentos de tensión previos al atropello. Las grabaciones muestran cómo una multitud rodeó una camioneta Chevrolet Silverado de color gris. En medio de los cánticos, un grupo de asistentes comenzó a vandalizar la unidad, balanceándola de forma violenta con la aparente intención de volcarla mientras el chofer intentaba avanzar de forma lenta.
Ante la agresión directa a su patrimonio, el conductor —identificado posteriormente como Óscar “N”— reaccionó acelerando a fondo de manera abrupta, embistiendo directamente al contingente de personas que bloqueaba su parte frontal. Tras el impacto, el automovilista emprendió una veloz huida sobre la avenida División del Norte, mientras decenas de civiles perseguían el vehículo lanzando piedras y botellas.
Persecución, choque y captura
La ruta de escape del presunto responsable culminó a los pocos minutos, cuando perdió por completo el control de la camioneta debido al exceso de velocidad y su condición etílica. La loca carrera terminó de forma violenta al estrellarse de frente contra un poste de alumbrado público y un semáforo en la intersección del bulevar Ortiz Mena y la calle Carbonel.
Elementos operativos de la Subsecretaría de Movilidad del Estado, en coordinación con agentes de la Policía Municipal, implementaron un cerco perimetral que permitió la detención inmediata de Óscar “N” en el sitio del colisión. Tras practicarle la prueba de alcoholemia de ley, los médicos legistas confirmaron que el sospechoso conducía bajo los influjos del alcohol, presentando primer grado de ebriedad.
Llamado a la civilidad y estatus legal
Paramédicos de corporaciones de rescate auxiliaron a los cuatro civiles lesionados por el atropellamiento, trasladándolos de urgencia a las instalaciones del Hospital Central de la capital del estado. Los primeros reportes médicos emitidos por el nosocomio confirmaron que, a pesar de las contusiones y fracturas, ninguna de las heridas compromete la vida de los afectados.
A través de un desplegado oficial, la Subsecretaría de Movilidad lamentó los hechos y lanzó un enérgico exhorto a la comunidad chihuahuense para moderar el consumo de bebidas alcohólicas durante los festejos deportivos, recordando la importancia de mantener conductas civiles y de respeto a terceros en la vía pública. El hoy detenido quedó a disposición del Ministerio Público de la Fiscalía General del Estado para el desahogo de la carpeta de investigación por los delitos de lesiones, conducción en estado de ebriedad y daños a la infraestructura pública.






