La ingeniera industrial tabasqueña Karla Paola Santander Frías propuso el pozol deshidratado como alimento para futuras misiones tripuladas a Marte, aprovechando su durabilidad de hasta seis meses, el tiempo mínimo estimado para llegar al planeta rojo.
Santander, originaria de Villahermosa, Centro, certificada como astronauta análoga por la Universidad Federal de Río Grande do Norte en Brasil, que opera el complejo Hábitat Marte, presentó la idea durante su última estancia en simulaciones marcianas a inicios de 2025.
«Así como los antiguos viajeros indígenas resistían sus prolongadas travesías tomando pozol, los próximos migrantes interplanetarios también podrían valerse de esta bebida», explicó. La propuesta surgió al saber que el chocolate ya está aprobado por la NASA como alimento para tripulación: «El chocolate y el pozol tienen el mismo origen, el cacao», dijo.
El pozol, bebida prehispánica del pueblo maya yokot’an o chontal de Tabasco a base de maíz y cacao, deshidratado solo requiere agua y reposo para consumirse, lo que reduce peso y volumen en bodegas espaciales, además de ser energético y natural.
La idea fue aceptada con buena calificación en Habitat Marte y le pidieron llevar muestras para degustación. Santander también planteó cultivar hidropónicamente matalí y maguey morado en hábitats marcianos.
Santander colabora como líder local voluntaria de NASA Space Apps Challenge en Ciudad del Carmen, Campeche, donde fue pionera al no haber representación en Tabasco. Su primer proyecto en misiones análogas fue un centro de ingeniería y salud ocupacional para obreros y soldadores que construirán bases en Marte.
Con la frase «Mi meta es hacer que Tabasco brille en el espacio», la tabasqueña busca inspirar jóvenes: «De que voy al espacio, voy al espacio», afirma, mientras promueve que el sabor de Tabasco pueda viajar más allá de la Tierra.






