Los casos de obesidad diagnosticados en Tabasco aumentaron 27% en el último año, de acuerdo con datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica correspondientes al primer semestre de 2026. La entidad pasó de 14,320 registros en el mismo periodo de 2025 a 18,185 este año, lo que coloca al estado entre los cinco con mayor incremento a nivel nacional.
La Secretaría de Salud estatal señaló que el alza se concentra en adultos de 20 a 49 años y en menores de 5 a 11 años, donde la prevalencia subió 31%. En adolescentes, el crecimiento fue de 24%. Municipios como Centro, Cárdenas y Comalcalco encabezan la lista por número de casos, aunque Macuspana y Huimanguillo reportan la mayor tasa por cada 10 mil habitantes.
Especialistas atribuyen el repunte a tres factores: alto consumo de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, reducción de actividad física tras la pandemia y factores socioeconómicos que limitan el acceso a dieta variada. “En Tabasco la ingesta calórica promedio supera las 3,100 calorías diarias, cuando el requerimiento es de 2,000. Además, 7 de cada 10 adultos no realiza los 150 minutos semanales de ejercicio recomendados”, explicó la nutrióloga Laura Domínguez, del Hospital Juan Graham.
El impacto ya se refleja en el sistema de salud: los casos de diabetes tipo 2 crecieron 19%, los de hipertensión 22% y las consultas por hígado graso 35%. La dependencia estima que la obesidad cuesta al estado más de 1,800 millones de pesos anuales entre atención médica y pérdida de productividad.
Como respuesta, la Secretaría anunció el reforzamiento del programa “Tabasco se Mueve” con activaciones físicas en parques, regulación de venta de comida chatarra en escuelas y la instalación de 120 bebederos en planteles públicos antes de diciembre. También iniciará una campaña en mercados para promover el consumo de frutas locales como mango, guayaba y nance, y de pescados de río como alternativas accesibles.
Organizaciones civiles pidieron etiquetar con claridad los productos regionales y ampliar horarios en unidades deportivas. Mientras, médicos llaman a chequeos preventivos: “La obesidad no duele, pero sí mata”, advirtió Domínguez. La meta estatal es frenar la tendencia y reducir 10% la prevalencia hacia 2028.






