El Tribunal Supremo de Estados Unidos avaló este martes las leyes de Idaho y Virginia Occidental que prohíben a atletas transgénero participar en equipos femeninos escolares y universitarios, al considerar que no vulneran la Constitución ni el Título IX, la ley federal que prohíbe la discriminación por sexo en programas educativos.
En una decisión 6-3, la supermayoría conservadora concluyó que los estados pueden establecer categorías deportivas diferenciadas por sexo biológico. El juez Brett Kavanaugh, autor de la opinión mayoritaria, sostuvo que “las diferencias físicas entre hombres y mujeres como fuerza, velocidad y resistencia” justifican equipos separados y que “todo varón biológico que logra entrar en el equipo ocupa una plaza que correspondería a una atleta”.
El fallo revierte sentencias de tribunales inferiores que habían dado la razón a las estudiantes trans Lindsay Hecox, de la Universidad de Idaho, y Becky Pepper-Jackson, de 15 años, quienes argumentaron que su exclusión violaba la garantía de igualdad de protección de la 14ª Enmienda y el Título IX.
La Corte determinó que el Título IX permite a las escuelas mantener equipos deportivos separados para mujeres y hombres definidos por sexo biológico, por lo que Virginia Occidental e Idaho actuaron de forma permitida al restringir los equipos femeninos a “mujeres biológicas”.
La jueza Sonia Sotomayor, en una opinión disidente leída desde el estrado, advirtió que la mayoría “impone una carga a quienes desfavorece sin darles la oportunidad plena y justa que la Constitución exige para litigar sus reclamos”.
La decisión tendrá repercusión nacional: respalda normas similares aprobadas en otros 25 estados y allana el camino para que los centros educativos públicos impongan restricciones a estudiantes transgénero en competiciones deportivas.
El gobierno del presidente Donald Trump había respaldado a Idaho y Virginia Occidental en el litigio, argumentando que las leyes preservan una competición “justa y segura para las mujeres y las niñas”. Organizaciones defensoras de derechos trans calificaron el fallo como parte de una ofensiva más amplia contra las personas transgénero en Estados Unidos.
Con esta sentencia, la Corte Suprema deja en manos de los estados la facultad de definir la elegibilidad deportiva en función del sexo asignado al nacer, incluso cuando las atletas trans se identifiquen como mujeres y reciban terapias hormonales.





