Productores, amas de casa y locatarios del mercado Malibrán denunciaron este lunes que el alza en tortilla, huevo, frijol y tomate en Veracruz se debe a una cadena de intermediarios que fija precios sin control, ante la falta de un vehículo estatal de acopio y distribución que rompa la especulación. En los últimos 60 días, 15 de 24 productos de la canasta básica subieron entre 12% y 40% en la zona conurbada, según sondeo de la Profeco.
La Unión de Pequeños Productores de la Cuenca del Papaloapan señaló que el kilo de tomate se paga a 8 pesos en parcela, pero llega a 26 pesos en colonias populares de Veracruz y Boca del Río. “Pasa por tres manos: el coyote que entra a la comunidad, el bodeguero de la Central de Abastos y el distribuidor de ruta. Nadie regula y no tenemos dónde entregar directo”, explicó Ernesto Lara, productor de Tlalixcoyan. El huevo blanco brincó de 44 a 58 pesos por kilo y el frijol negro de 32 a 41 pesos, aunque la cosecha local fue “normal”, indicó la Sedarpa.
Locatarios afirman que el problema se agudizó tras el cierre, en 2023, del programa de centros de acopio de Seguridad Alimentaria Mexicana, que compraba directo a ejidatarios. Desde entonces no existe un vehículo público que concentre volumen y lo coloque en mercados y tiendas Diconsa. “Hoy cada quien pone su precio. Si no lo tomas, al día siguiente está más caro”, dijo Guadalupe Morales, comerciante del mercado Hidalgo.
La Profeco Veracruz reportó que en abril detectó márgenes de ganancia de hasta 220% en tomate y cebolla, pero carece de facultades para sancionar por especulación si no hay precio máximo oficial. La dependencia solo puede inmovilizar básculas y colocar sellos de advertencia.
La Secretaría de Desarrollo Económico estatal reconoció el vacío y anunció que en junio arrancará un piloto de “Rutas de Abasto Popular” con 12 camiones que comprarán directo en Actopan, Perote y la Cuenca para vender en 40 colonias. El plan contempla precios 18% debajo del promedio y pesaje público. Sin embargo, productores piden que el esquema sea permanente y tenga almacenes refrigerados.
Mientras tanto, el salario mínimo diario de 248.93 pesos compra hoy 22% menos alimentos que en enero. “Ya no es la inflación, es el coyotaje”, resumió Lara.
Organizaciones civiles exigieron al Congreso local aprobar la Ley de Abasto Social, congelada desde 2024, que crearía un organismo descentralizado para acopiar, almacenar y distribuir básicos sin intermediarios.






