La presidenta Claudia Sheinbaum descartó que los hospitales de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Secretaría de Marina se integren al sistema de salud pública. La mandataria aseguró que esas unidades médicas continuarán atendiendo exclusivamente a personal militar, naval y a sus familias.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum explicó que la función de los hospitales castrenses es brindar atención a los elementos de las Fuerzas Armadas. “Tienen una misión muy clara: cuidar la salud de quienes defienden al país. No se van a incorporar al sistema general”, señaló.
La presidenta detalló que la estrategia de salud del gobierno se mantiene con IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar como ejes principales. Dijo que el objetivo es fortalecer esas instituciones con más personal, abasto de medicamentos y mejor infraestructura. Agregó que la participación de Sedena y Marina se limita a apoyar en emergencias, desastres naturales o jornadas de vacunación masiva, como ocurrió en la pandemia.
Analistas coinciden en que la decisión evita duplicidades y respeta el esquema de seguridad social que corresponde a cada sector. Los hospitales militares cuentan con equipamiento especializado y protocolos propios para atender heridas de combate, rehabilitación física y medicina aeroespacial, áreas distintas a la demanda general de la población.
La postura de Sheinbaum cierra el debate sobre una posible fusión que algunos sectores habían planteado para aumentar la capacidad hospitalaria. Para el gobierno, la prioridad es consolidar IMSS-Bienestar en los estados donde aún hay rezago, en lugar de redistribuir los recursos de los nosocomios castrenses.
Con este anuncio, la presidenta dejó claro que Sedena y Marina seguirán como respaldo del Estado en materia de salud, pero sin mezclarse con el sistema que atiende a la población civil. La línea, dijo, es coordinación sí, integración no.






