A 11 kilómetros de la cabecera municipal de Macuspana, en la ranchería Cacahuatalillo, una veintena de hombres, mujeres y jóvenes de la Comunidad de Aprendizaje Campesino (CAC) «Oro Verde» recupera cultivos criollos que la industrialización desplazó y que formaban parte de la dieta tradicional tabasqueña, con el apoyo del programa Sembrando Vida Tabasco.
Entre los cultivos rescatados destacan el melón criollo, el limón criollo, el maíz criollo, el macal —tubérculo de raíz comestible de la familia de las aráceas— y el frijol pelón, una variedad adaptada a la región que se caracteriza por su sabor y resistencia.
De acuerdo con los productores, se trata de semillas ancestrales que sus abuelos sembraban con esmero y que habían quedado en el olvido ante la llegada de productos foráneos e injertos de mayor producción, pero menor arraigo cultural.
Uno de los integrantes es Luis Jesús, de 21 años, quien heredó de sus abuelos el gusto por el campo. «Se están recuperando los cultivos criollos; el criollo es lo de la zona. Los injertos son buenos y pueden dar mayor producción, pero el criollo es lo de la zona», expresó. El joven sembró macal, cultivo que ya casi se perdía, y su cosecha fue la primera en venderse durante la jornada de comercialización.
El programa Sembrando Vida Tabasco, operado por la Secretaría de Bienestar del Estado con un padrón de 20 mil sembradoras y sembradores y un apoyo mensual de 5 mil pesos por trabajar 1.5 hectáreas en sistemas agroforestales, ha permitido que incluso los jóvenes se incorporen a las labores del campo, señalaron los integrantes de la CAC. El esquema estatal contempla una inversión de mil 200 millones de pesos para 2026 y prioriza cacao, árboles frutales y maderables, además de hortalizas de corto plazo.
Otros productores destacados son doña Juanita Arias, quien cosechó un enorme melón criollo que por su tamaño podría confundirse con una calabaza; don Josías Muñoz, con producción de plátano y frijol pelón; y don Pepe, conocido como don José Pérez Córdova, quien lleva almácigos en lancha hasta el ejido Nabor Cornelio, donde cultiva una variedad de maíz del sureste que alcanza hasta 2.30 metros de altura y le ha permitido obtener cuatro cosechas.
Parte de la producción fue exhibida y comercializada el pasado viernes 24 de octubre durante la Jornada de Atención al Pueblo realizada en el poblado Vernet, tercera sección, donde los campesinos ofrecieron sus productos a la comunidad.
Los productores señalaron que el rescate de estas variedades no solo fortalece la autosuficiencia alimentaria y reduce la dependencia de insumos externos, sino que también preserva el patrimonio biocultural de Tabasco, uno de los objetivos de la agroecología que promueve el programa, de acuerdo con sus reglas de operación publicadas en el Periódico Oficial del Estado.
Con ello, la CAC Oro Verde busca mantener vivas tradiciones agrícolas, diversificar cultivos y generar ingresos para las familias de Cacahuatalillo, al tiempo que se suma a la estrategia estatal que proyecta establecer sistemas agroforestales en 90 mil hectáreas de 17 municipios tabasqueños, incluido Macuspana.






