Poder y Crítica | Redacción | Las campanas del Vaticano repicaron el toque de muertos, para dar inicio a la solemne procesión con destino a la Basílica de San Pedro.
El respeto y el recogimiento marcan la jornada de este miércoles en la basílica de San Pedro, donde miles de fieles hacen una larga cola para dar su último adiós al papa Francisco, fallecido la madrugada del lunes por un ictus cerebral que derivó en un coma irreversible, cuyo cuerpo yace expuesto ante el altar de la Confesión desde esta mañana.
Desde entonces, una marea humana avanza lentamente por la nave central del templo. Bajo un sol intenso que baña la plaza de San Pedro, peregrinos llegados de todo el mundo esperan pacientemente su turno, protegidos con sombrillas, gafas de sol y botellas de agua.
Guardias suizos escoltaron la procesión con el féretro que lleva el cuerpo del papa argentino. El cuerpo del pontífice permanecerá en la Basílica de San Pedro hasta el viernes para que quienes así lo deseen, acudan a despedirlo.