PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Como el operador de «La Mafia Verde» que da la cara ante la sociedad y los electores, Renán Sánchez Tajonar se ha convertido en el alfil más importante de Jorge Emilio González Martínez «El Niño Verde» y encarga el perfil de los neopoliticos que medran del presupuesto sin compasión, es el rostro de la corrupción, la compra de conciencias, cobrador de moches y extorsiones, la imagen que el pueblo rechaza, repudia y acusa de estar lucrando con el presupuesto de 500 millones de pesos del Congreso del Estado.
El pueblo, reflejado en las fuerzas políticas opositoras y en las bases fundadoras de Morena engloban la estructura delictiva del PVEM bajo el término de la «La Mafia Verde», una denominación que describe un modelo de articulación política que trasciende la simple representación partidista para funcionar como un sólido consorcio de control electoral, territorial y corruptor que está arrastrando al gobierno Morenista y que fundadores de Morena están dispuestos a Rescatar el Movimiento.
Dentro de este engranaje, a Sánchez Tajonar se le ubica como una ficha clave conectada directamente con la cúpula nacional del partido. Su trayectoria ha seguido un patrón calculado: desde delegaciones federales estratégicas como la SEMARNAT en la entidad, pasando por la Secretaría General del Ayuntamiento de Cozumel y la Secretaría General del propio Congreso local, hasta instalarse en el corazón del Poder Legislativo regional.
Uno de los flancos de mayor confrontación política en Quintana Roo radica en las acusaciones de actos anticipados de campaña y el eventual uso de recursos públicos para posicionamiento personal en busca de la presidencia municipal de Cozumel, por eso sus opositores acusan que mancha los preceptos de su aliados electorales de Morena
Opositores han señalado reiteradamente que sus «Casas de Gestión Social» operan de forma permanente con dinámica de comité electoral, distribuyendo insumos, apoyos directos y publicidad bajo los colores distintivos del Partido Verde, en una campaña anticipada para posicionarse sobre las bases de Morena.
Y como ellos mismos, o sea «La Mafia Verde» controlan la columna vertebral del actual gobierno, además de los órganos ‘independientes’ como el Tribunal Electoral del Estado de Quintana Roo (TEQROO) quien ha desestimado en diversos momentos los recursos que buscan acreditar «actos anticipados de campaña», al determinar que la entrega de apoyos comunitarios y la rendición de informes entran en el marco normativo del trabajo legislativo, aquí es donde la brecha entre la legalidad formal y la percepción ciudadana sigue alimentando el debate sobre la equidad en las contiendas.
La influencia real de Sánchez Tajonar no solo se mide en votos, sino en capacidad financiera y es que al presidir la Junta de Gobierno y Coordinación Política (JUGOCOPO) y la Comisión de Hacienda, Presupuesto y Cuenta, controla de manera directa el engranaje del Poder Legislativo local y un abultado presupuesto de 536.4 millones de pesos en este año y teniendo la concentración de facultades en la JUGOCOPO le permite dictar los montos dedicados a difusión institucional, partidas extraordinarias de asesoría y el gasto de la fiscalización estatal (ASEQROO), generando un contrapeso interno sumamente complejo de auditar sin sesgos políticos.
Si bien es cierto que a la fecha no existen órdenes de aprehensión ni condenas judiciales dictadas en su contra, las observaciones presupuestales emitidas en revisiones de cuenta pública corresponden a pliegos ordinarios de aclaración administrativa propios de la fiscalización gubernamental, sin embargo el señalamiento de pertenecer a una red de intereses de «La Mafia Verde» persiste como el principal señalamiento de la oposición donde se acusa que por la corrupción que promueve, su partido pasó de ser una fuerza secundaria a convertirse en la bisagra que define las mayorías legislativas y las alcaldías más rentables del estado.
Por eso andan engallados con su delfín que quiere imponer Jorge Emilio González Martínez el capo mayor de «La Mafia Verde», quien mando a la diputada Alexa Munguía a que fuera la comparsa de Ana Paty Peralta, sin embargo a pesar de los miles de pesos que diariamente se destinan para fortalecerlas en las redes sociales, sus candidaturas no levantan: «Nuestro mayor compromiso es responder a la confianza de la gente. Con esa convicción seguiremos fortaleciendo este proyecto, sumando voluntades y construyendo un mejor futuro para Quintana Roo», dicen en sus redes sociales, pero el repudio es evidente en sus reuniones a pesar de argumentar que ya son 80 mil afiliados al PVEM.
Así es que mientras sus simpatizantes pagados con dineros del Congreso del Estado defienden la asignación de recursos legislativos bajo el argumento del bienestar e inversión social, es público que el esquema de la gestión parlamentaria, la tesorería pública y la estructura partidista del PVEM se funden en una sola maquinaria de poder permanente, que creció como un cáncer que contaminó a Morena y que aún están a tiempo de exterminar.









