PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que un ciudadano búlgaro fue presentado ante un tribunal federal tras ser extraditado desde España, acusado de formar parte de una red internacional dedicada al suministro ilegal de armas al Cártel Jalisco Nueva Generación.
Se trata de Peter Dimitrov Mirchev, quien enfrenta cargos por conspiración para distribuir cocaína y posesión de armamento, junto con otros implicados de origen africano.
De acuerdo con la acusación, la red habría traficado armamento de alto poder, incluyendo ametralladoras, lanzacohetes, granadas, rifles de francotirador, minas antipersona y sistemas antiaéreos, destinados a organizaciones criminales en México.
Las investigaciones señalan que Mirchev presuntamente reclutó a colaboradores para obtener de manera fraudulenta Certificados de Usuario Final (EUC), documentos utilizados para autorizar exportaciones de armas, con el fin de encubrir el destino real del armamento.
Uno de estos certificados habría sido obtenido en Tanzania para la importación de rifles AK-47, que posteriormente serían desviados hacia el grupo criminal.
Las autoridades estadounidenses también vinculan al acusado con operaciones previas relacionadas con el traficante internacional de armas Viktor Bout.
Mirchev fue detenido en Madrid y posteriormente extraditado a Estados Unidos, donde enfrenta una posible condena mínima de 10 años de prisión, que podría ampliarse hasta cadena perpetua.
Tráfico de armas, un problema binacional
El caso pone en evidencia la operación de redes internacionales que abastecen de armamento a grupos delictivos en México, así como la complejidad del tráfico ilegal de armas.
Autoridades de ambos países han reconocido que una parte importante de las armas utilizadas por el crimen organizado proviene de Estados Unidos, donde son adquiridas legalmente y posteriormente desviadas mediante intermediarios conocidos como “compradores de paja”.
Este fenómeno ha sido identificado como un factor clave en el fortalecimiento operativo de organizaciones criminales, lo que ha llevado a reforzar la cooperación bilateral para su combate, aunque especialistas advierten que se trata de un desafío persistente y multifactorial.






