PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El paso de Rafael Marín con amigos del tianguis de la Región 100 fue el de un reconocido y fraterno visitante. Entre puestos y pasillos llenos de vida, decenas de comerciantes, adultos mayores y vecinos se acercaron para saludarlo con familiaridad, recordando los años en que comercializaba frutas y también aquellos en donde comenzó a recorrer las colonias de Quintana Roo impulsando la construcción de un movimiento político desde el territorio.
Durante la entusiasta caminata – donde fue recibido por Melitón Ortega García, líder de la Unión de Tianguistas –, hubo abrazos, fotografías improvisadas y conversaciones breves pero significativas. Algunos le hablaron de sus familias, otros de las dificultades diarias para salir adelante, mientras jóvenes y comerciantes aprovecharon el encuentro para intercambiar opiniones sobre el presente de Cancún y los retos que enfrenta la ciudad en medio de su crecimiento acelerado.
A su paso por los andadores, en los puestos donde se detenía a comprar artículos o alimentos, se dio un reencuentro fraterno y comunitario. Rafa Marín avanzó deteniéndose constantemente para escuchar y responder a quienes lo llamaban por su nombre, en una dinámica marcada más por la cercanía humana.
La escena reflejó el arraigo que aún conserva en sectores populares de Cancún, particularmente entre quienes lo identifican como parte de los primeros esfuerzos de organización de Morena en Quintana Roo.
En la Región 100, el diálogo amistoso dejó una imagen de memoria compartida y de vínculos que, con el paso del tiempo, permanecen vivos en la conversación cotidiana de la gente.






