PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | La reciente presencia de Rafael Marín Mollinedo en Quintana Roo no ha pasado inadvertida en el entorno político local. Aunque sin anuncios oficiales, el exfuncionario ha retomado contacto con distintos perfiles de Morena, lo que ha despertado interpretaciones sobre un posible reacomodo interno de cara a los próximos procesos electorales.
Entre los encuentros que han llamado la atención se encuentra el sostenido con Luis Pech, quien actualmente está a cargo de las tareas de afiliación en el Distrito 04, con sede en Cancún. Fue el propio Pech quien difundió una fotografía del encuentro, resaltando un ambiente de diálogo y coincidencias en torno al fortalecimiento del movimiento.
En su mensaje, el exregidor hizo énfasis en la necesidad de mantener la cohesión interna y avanzar en la consolidación del proyecto político, lo que para algunos refleja que ya se están moviendo piezas dentro del partido. En este contexto, cada acercamiento adquiere una lectura más allá de lo inmediato.
Marín Mollinedo, reconocido por su cercanía con el obradorismo y su papel en los inicios de Morena, vuelve a posicionarse en el escenario estatal. Su presencia también reaviva la influencia del grupo de los fundadores, en un momento en el que nuevas corrientes han ido ganando terreno en la entidad.
Si bien no hay definiciones formales sobre candidaturas o rutas electorales, su reaparición alimenta la percepción de que la disputa interna sigue activa. Con el horizonte puesto en 2027, los movimientos actuales podrían ser el inicio de una nueva etapa de negociaciones, alianzas y posicionamientos dentro del partido.






