PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El estado de Quintana Roo registra cuatro casos activos de chikungunya durante los primeros meses del año, lo que lo coloca en el segundo lugar nacional, de acuerdo con el más reciente informe de vigilancia epidemiológica de la Secretaría de Salud de México (SSA).
Según el reporte, tres de los contagios corresponden a hombres y uno a una mujer. A nivel nacional se han contabilizado 12 casos, encabezando la lista el estado de Chiapas con ocho pacientes confirmados durante el primer bimestre del año.
La cifra resulta relevante si se compara con el comportamiento del año pasado, cuando Quintana Roo registró 12 casos de un total de 16 reportados en todo el país durante 2025. Con apenas dos meses transcurridos, la entidad ya acumula una tercera parte de los contagios registrados a nivel nacional en todo el año previo.
Autoridades sanitarias han señalado que la situación requiere mayor vigilancia epidemiológica, especialmente debido a las condiciones climáticas de la región que favorecen la proliferación de mosquitos transmisores.
La SSA mantiene desde el año pasado una alerta ante el incremento de casos de esta enfermedad, transmitida por los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus.
El Chikungunya es una enfermedad viral que se caracteriza principalmente por:
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Fiebre alta de aparición repentina
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Dolores articulares intensos
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En algunos casos, salpullido en la piel
Los síntomas pueden prolongarse durante varios meses, y actualmente no existe una vacuna para prevenirla.
Las autoridades sanitarias recomiendan como principal medida preventiva eliminar criaderos de mosquitos, a través de acciones como lavar, tapar, voltear y desechar recipientes que acumulen agua, además de evitar picaduras.
Históricamente, Quintana Roo mantuvo entre 2018 y 2024 apenas un caso registrado de esta enfermedad. Sin embargo, en 2025 los contagios aumentaron a 12 durante todo el año, superando incluso los 11 casos reportados en 2017.
Los grupos más vulnerables frente al virus incluyen recién nacidos, menores de un año, adultos mayores de 65 años y personas con enfermedades crónicas. En situaciones graves, la enfermedad puede provocar complicaciones e incluso la muerte, aunque a diferencia del dengue, no suele generar hemorragias ni fiebre hemorrágica.






