Gina Hinojosa hizo historia este 4 de noviembre al convertirse en la primera mujer latina en gobernar Texas y en la primera demócrata en recuperar el ejecutivo estatal en más de 30 años, tras derrotar al republicano Greg Abbott, quien buscaba un cuarto mandato consecutivo y era uno de los gobernadores más influyentes del Partido Republicano y aliado cercano del presidente Donald Trump.
Su triunfo representa un giro político de 180 grados en el bastión conservador más grande del país. Desde que Ann Richards dejó el cargo en 1995, ningún demócrata había ganado una elección estatal en Texas. Hinojosa también es la tercera mujer en ocupar la gubernatura, después de Miriam “Ma” Ferguson (1925-1927 y 1933-1935) y Ann Richards (1991-1995).
Además, marca un precedente absoluto: desde que Texas se independizó de México en 1836 y se incorporó a Estados Unidos en 1845, nunca había elegido a una persona de ascendencia hispana para dirigir el poder ejecutivo.
De la frontera del Valle del Río Grande a Austin
Gina Hinojosa nació el 8 de diciembre de 1973 en McAllen y creció en Brownsville, en el Valle del Río Grande, región fronteriza con México de mayoría latina. Tiene 52 años, es abogada y legisladora estatal por un distrito liberal de Austin desde 2017.
Es hija de Gilberto Hinojosa, ex juez del condado de Cameron y presidente del Partido Demócrata de Texas durante 13 años, y de Crisanta Lozano Guerra. Ambos, según relata la propia Hinojosa, iniciaron sus carreras como abogados de derechos civiles.
Estudió en escuelas públicas locales, cursó Derecho en la Universidad de Texas, donde conoció a su esposo, el abogado John Donisi, y posteriormente se graduó en la Universidad George Washington, en Washington D.C.
Antes de dedicarse a la política profesional, trabajó como abogada especializada en derechos civiles y laborales. Entró a la vida pública, asegura, por accidente: en 2011, cuando el estado amenazó con cerrar la escuela primaria a la que asistía uno de sus hijos por recortes presupuestales, encabezó la defensa del plantel. Esa lucha la llevó a ser electa en 2012 como integrante y, en 2015, como presidenta de la Junta Escolar del Distrito Escolar Independiente de Austin (AISD).
Una campaña populista centrada en educación
Legisladora estatal desde 2016, Hinojosa basó su campaña a la gubernatura en una plataforma que ella misma definió como populista: defensa de la educación pública, financiamiento justo para las escuelas, apoyo a las familias trabajadoras y oposición a la consagración de la prohibición del impuesto sobre la renta en la Constitución estatal.
Según el Texas Tribune, Abbott gastó casi ocho veces más que Hinojosa en la contienda. La estrategia del republicano fue no mencionar su nombre incluso cuando su campaña cobró impulso durante el verano, lo que le permitió a Hinojosa definirse ante los votantes en sus propios términos.
Con el lema “Soy hija del Valle del Río Grande, donde la gente encarna la ética y los valores de este gran estado”, conectó con un electorado latino que hoy representa el 40 por ciento de la población de Texas y cerca de 6.3 millones de votantes elegibles.
Su victoria, junto con la de Xavier Becerra en California, fue reconocida este martes por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, como “una muestra de un sentimiento del pueblo estadounidense” y celebrada como un momento histórico para la comunidad mexicoamericana.






