La delegación iraní se retiró este sábado de la sede de negociaciones en Ginebra y suspendió el diálogo indirecto con Estados Unidos sobre su programa nuclear, horas después de que el expresidente Donald Trump amenazara con imponer un “peaje” a los buques que crucen el estrecho de Ormuz si Teherán intenta bloquear la vía.
El viceministro de Exteriores de Irán, Ali Bagheri Kani, confirmó la salida en un mensaje breve: “No hay condiciones para una diplomacia seria cuando una de las partes recurre a la intimidación y a medidas coercitivas unilaterales”. Según fuentes diplomáticas europeas, la comitiva canceló la tercera ronda prevista con enviados de Washington y abandonó el Hotel InterContinental rumbo al aeropuerto antes del mediodía.
Las conversaciones, mediadas por Suiza y la Unión Europea, buscaban reactivar un entendimiento para limitar el enriquecimiento de uranio a cambio de alivio de sanciones. El proceso se había reanudado el 17 de junio tras los ataques de EE. UU. e Israel contra instalaciones en Fordó, Natanz e Isfahán. La tensión escaló cuando Trump, en un mitin en Florida, advirtió que impondría tarifas a cargueros si Irán “cierra o amenaza Ormuz”, y afirmó que “los que quieran protección, que paguen”.
El Departamento de Estado lamentó la decisión iraní y reiteró que mantiene “la puerta abierta a la diplomacia de buena fe”. La Casa Blanca señaló que la Quinta Flota seguirá garantizando la libre navegación en el golfo Pérsico y calificó de “irresponsable” cualquier bloqueo.
En Teherán, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional aún no define si avanzará con la moción parlamentaria que plantea cerrar el estrecho, pero portavoces insistieron en que Irán “responderá a cada amenaza con acciones recíprocas”. Analistas advierten que la suspensión del diálogo eleva el riesgo de una escalada militar y presiona al alza los precios del crudo, que el viernes cerraron con un alza de 3.2%.
Suiza, país anfitrión, expresó su “decepción” y ofreció mantener el canal abierto. Mientras tanto, Rusia y China llamaron a la contención y pidieron a Washington “abandonar la retórica de sanciones y amenazas”.
Con las sillas vacías en Ginebra, el camino diplomático queda en pausa y el estrecho de Ormuz vuelve a ser el punto donde chocan la presión, el petróleo y la política.





