PODER & CRÍTICA | REDACCIÓN | En la cúpula de «La Mafia Verde» hay preocupación y lo demostró el coordinador político nacional del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Arturo Escobar, quien condicionó formalmente la coalición con Morena y el Partido del Trabajo (PT), afirmando que no habrá alianza si Cruz Pérez Cuéllar no encabeza la candidatura en Chihuahua y algo similar están planeando en Quintana Roo ya que su delfín no remonta el marcador.
Y es que durante la Asamblea Informativa del Partido Verde en Chihuahua, la dirigencia nacional cerró filas en torno al actual alcalde de Ciudad Juárez de cara a la encuesta interna que definirá la coordinación de la Cuarta Transformación en la entidad, con un tono firme y recurriendo a analogías populares, Escobar advirtió que la designación del próximo candidato no debe tomarse a la ligera ni basarse en criterios superficiales: “No se trata de elegir al más popular, esto no es La Casa de los Famosos; aquí hay que escoger al mejor, al que tiene la mayor experiencia, a quien ha gobernado bien. Y gracias a Dios, Chihuahua tiene a Cruz Pérez Cuéllar, una persona madura que reúne todas las características”, sentenció el coordinador nacional de «La Mafia Verde».
Con esa amenaza que extensiva a nivel nacional de lo que planean los mafiosos verdes, se engallaron en Quintana Roo y su líder estatal puso en marcha la maquinaria de desprestigio contra los fundadores de Morena, sin embargo el pueblo noble y sabio ya conoce a Renán Sánchez Tajonar, su corrupción y sus ansias de poder; la sombra de la sospecha y el uso de recursos públicos marcan su gestión.
El actual dirigente estatal del PVEM y presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política (JUGOCOPO) sabe que se encuentra bajo el escrutinio público debido a reiterados señalamientos que lo vinculan con presuntos actos de corrupción y desvío de fondos institucionales para fines electorales; el enanito verde usa la estructura financiera del Congreso Local para el beneficio de su partido político y la promoción de su imagen de cara a futuras candidaturas.
Se le acusa de utilizar programas de asistencia comunitaria y la entrega de despensas o medicamentos para coaccionar el voto y engrosar las afiliaciones al PVEM y sus compañeros curuleros de oposición denuncian una falta de transparencia en el manejo de las partidas del Congreso.
La sospecha del saqueo de «La Mafia Verde» y la desconfianza de sus homólogos se intensificó tras su postura hermética ante el robo de archivos oficiales de la Auditoría Superior del Estado (Aseqroo), órgano fiscalizador que depende directamente de su gestión legislativa y no podemos pasar por alto que el Tribunal Electoral de Quintana Roo (TEQROO) ya ha acreditado e infracionado al diputado en procesos pasados por la colocación indebida de propaganda electoral en equipamiento urbano, situación que está repitiendo en este procesos que se avecina pero con recursos del pueblo.
El pueblo no se equivoca cuando acusa y asegura que los verdes controlan los presupuestos estatales en diferentes dependencias estatales, por no decir las más importantes y los señalamientos sobre la ‘honestidad administrativa’ quedan en duda al analizar los recursos que están bajo su control; para este ejercicio fiscal 2026, Sánchez Tajonar maneja un presupuesto asignado al Poder Legislativo de 536.4 millones de pesos.
Este multimillonario presupuesto operativo significa que cada uno de los 25 diputados de Quintana Roo le cuesta a los ciudadanos un promedio de 21.4 millones de pesos anuales y a pesar de los intentos de la federación por aplicar topes presupuestales del 0.7% a los congresos estatales, lo que reduciría la bolsa a 380 millones, la actual legislatura mantiene un gasto elevado bajo la justificación de fortalecer la operación parlamentaria.
El costo de la «gestoría», más allá de las dietas y sueldos nominales, es la principal vía de financiamiento que alimenta las sospechas de proselitismo adelantado son las partidas de apoyo, ya que mientras un diputado local percibe un sueldo base neto de 54,865 pesos mensuales, la cifra real de ingresos se dispara debido a los fondos complementarios.
Mensualmente, cada legislador recibe entre 50,000 y 80,000 pesos adicionales destinados exclusivamente a «Apoyo a la Gestión Social» y «Asistencia Legislativa», estas bolsas de dinero en efectivo e insumos son administradas con total discrecionalidad por los diputados en sus distritos, lo que la oposición califica como una «caja chica» legalizada para hacer campaña permanente con recursos del erario público.
A esto se le suman prestaciones decembrinas que superan los 250,000 pesos entre aguinaldos, vales de gasolina y primas vacacionales, por esos el pueblo acusa que el operador de la franquicia del «Niño Verde», es uno de los activos que más recauda para esa organización político-criminal.
Como dirigente estatal del PVEM, Sánchez Tajonar funciona como el operador de campo de una estructura nacional cuya paternidad e intereses económicos pertenecen históricamente a Jorge Emilio González Martínez, «El Niño Verde» y bajo la dirección de Sánchez Tajonar, el Partido Verde ha desplazado progresivamente a cuadros fundadores de Morena en posiciones clave de la Riviera Maya y Cozumel, que ahora los fundadores de Morena están recuperando con «Rescatemos el Movimiento», en referencia a quienes caminaron junto con Andrés Manuel López Obrador y Rafael Marín Mollinedo para sentar las bases de lo que hoy es la Cuarta Transformación y el partido Morena.
La preocupación de «La Mafia Verde» es más notoria en Quintana Roo donde ven que sus intereses y minas de recursos públicos están en peligro con la llegada de los fundadores de Morena, por eso la entrega de recursos a través de sus «Casas de Gestión» ha consolidado una red corporativista que utiliza el presupuesto del Congreso del Estado como el motor financiero para garantizar la supervivencia y expansión de su partido aliado en la Cuarta Transformación, pero que es un cáncer que carcome a Morena y que en breve será extirpado.





