El 76º Congreso de la FIFA cerró con un momento de máxima tensión política: el presidente de la Asociación Palestina de Fútbol, Jibril Rajoub, rechazó estrechar la mano y tomarse una foto con Basim Sheikh Suliman, vicepresidente de la Asociación de Fútbol de Israel, pese a la insistencia de Gianni Infantino por escenificar un gesto de unidad antes del Mundial 2026.
Tras los discursos de ambos dirigentes en el Centro de Convenciones de Vancouver, Infantino los llamó al escenario. Suliman se colocó a la derecha, cabizbajo; Rajoub se mantuvo a varios metros, protestó en voz alta lejos de los micrófonos y, pese a los reiterados intentos del presidente de la FIFA por acercarlos, abandonó el estrado sin saludar ni posar. “Estamos sufriendo”, se le escuchó decir.
El incidente ocurrió horas después de que la FIFA confirmara que no suspenderá a Israel, como solicitaba la federación palestina por la participación de clubes con sede en asentamientos de Cisjordania. La FIFA argumentó que el estatus legal de los territorios “sigue siendo una cuestión no resuelta y altamente compleja”. Rajoub anunció que llevará el caso al Tribunal de Arbitraje Deportivo y cuestionó si Israel “tiene derecho siquiera a formar parte de la FIFA”.
En paralelo, la FIFA multó con 190 mil dólares a la Asociación de Fútbol de Israel por cargos de “discriminación y abuso racista” en un caso distinto relacionado con un club local. Infantino intentó cerrar la escena con un llamado: “Presidente Rajoub, vicepresidente Suliman, trabajemos juntos. Trabajemos juntos para dar esperanza a los niños”.
El episodio evidenció la fractura que el conflicto en Medio Oriente traslada al deporte. Rajoub ha liderado una campaña para sancionar a Israel por lo que considera violaciones a los estatutos FIFA y a los derechos humanos de deportistas palestinos. Israel, a través de su secretario general interino Yariv Teper, respondió que su misión es “promover el fútbol y un futuro mejor para todas las regiones”.
Con el Mundial 2026 a 13 meses de iniciar en México, http://EE.UU. y Canadá, la FIFA enfrenta el desafío de mantener la política fuera del campo. Por ahora, la foto de paz que Infantino buscaba quedó vacía: Rajoub dejó claro que, sin condiciones políticas y deportivas equitativas, no habrá apretón de manos.





