La Organización Mundial de la Salud manifestó su preocupación por el rápido avance de un brote de ébola tipo Bundibugyo en el este de la República Democrática del Congo, donde ya se reportan cientos de casos sospechosos y decenas de muertes.
El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que la velocidad de propagación y la presencia del virus en zonas urbanas representan un escenario alarmante, especialmente por el fallecimiento de personal médico y el constante movimiento de personas entre regiones.
Autoridades sanitarias congoleñas han contabilizado más de 600 posibles contagios y al menos 139 muertes sospechosas relacionadas con esta variante del virus, mientras que la OMS confirmó decenas de casos positivos. Además, Uganda notificó contagios vinculados a viajeros procedentes del Congo, incluida una muerte registrada en Kampala.
Especialistas señalaron que el brote logró expandirse durante semanas sin ser detectado debido a que inicialmente se realizaron pruebas para otra cepa más común del ébola, cuyos resultados fueron negativos.
Uno de los principales desafíos es que actualmente no existen vacunas ni tratamientos aprobados específicamente contra la variante Bundibugyo. Sin embargo, investigadores trabajan en vacunas experimentales desarrolladas en Reino Unido y Estados Unidos, aunque su distribución podría tardar varios meses.
La OMS declaró la situación como una emergencia de salud pública internacional e inició el envío de recursos médicos y personal especializado a las provincias afectadas, ubicadas cerca de la frontera con Uganda.
El contexto de violencia en algunas regiones del este congoleño también complica la respuesta sanitaria, ya que varios territorios permanecen bajo control de grupos armados.
Entre las ciudades donde ya se confirmaron casos figuran Bunia, Goma, Butembo y Mongbwalu, localidades con alta densidad poblacional que elevan el riesgo de nuevos contagios.
Expertos en salud pública recordaron que el ébola suele afectar con mayor frecuencia a familiares y trabajadores médicos que mantienen contacto cercano con pacientes infectados, debido a que la transmisión ocurre mediante fluidos corporales.






