PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, calificó como “ridículas” las recientes declaraciones de Donald Trump, quien lo acusó de “traición” y de liderar una supuesta conspiración para deslegitimar su victoria en las elecciones presidenciales de 2016.
A través de su portavoz, Patrick Rodenbush, el exmandatario demócrata rechazó categóricamente los señalamientos del actual líder republicano, y los calificó como un intento desesperado por desviar la atención pública.
“Estas extrañas afirmaciones son ridículas y un débil intento de desviar la atención”, señaló Rodenbush en un comunicado enviado a medios de comunicación.
El vocero agregó que, aunque “por respeto a la oficina de la Presidencia” el equipo de Obama evita responder a las constantes desinformaciones provenientes de la actual Casa Blanca, en este caso las alegaciones eran “lo suficientemente indignantes como para merecer una respuesta”.
Las acusaciones de Trump se apoyan en teorías no comprobadas que apuntan a funcionarios del mandato de Obama como responsables de filtrar declaraciones falsas a la prensa, con el objetivo de socavar el inicio de su gobierno en 2017. Según el republicano, esas filtraciones fueron parte de una campaña para vincularlo con interferencias cibernéticas de Rusia en los comicios de 2016, revelaciones inicialmente difundidas por medios como The Washington Post.
Durante una conferencia desde la Casa Blanca, Trump aseguró que Obama fue quien “dio las órdenes” y que “los documentos están firmados”. Acusó también a los supuestos involucrados de marcar los archivos como “altamente clasificados” para ocultar sus acciones.
“Lo que hicieron en 2016 y luego en 2020 es muy criminal”, insistió Trump, quien nuevamente reiteró —sin pruebas— que le fue robada la elección presidencial de 2020 frente a Joe Biden.
Además, el expresidente republicano difundió en su red social Truth Social un video generado con inteligencia artificial que muestra falsamente a Obama siendo arrestado en el Despacho Oval, provocando reacciones de rechazo en diversos sectores.
Trump ha calificado este presunto escándalo como una “cacería de brujas” que, a su juicio, debería ser el centro de atención mediática, en lugar del caso del fallecido magnate Jeffrey Epstein, acusado de tráfico sexual de menores.






