Con trompetas, clarinetes, tubas y redobles de percusión, más de 150 niñas, niños y jóvenes de Escárcega, Seybaplaya, Tenabo y Hopelchén demostraron su talento durante el Encuentro de Bandas Comunitarias realizado este fin de semana en la cabecera municipal, como parte del proyecto impulsado por el Instituto de Cultura y Artes del Estado de Campeche (ICAECAM).
El evento reunió a las cuatro agrupaciones que conforman la primera etapa del programa estatal, creado para fortalecer la educación musical y el desarrollo cultural en comunidades con menor acceso a formación artística. Cada banda interpretó repertorios que van desde marchas tradicionales hasta piezas populares campechanas, evidenciando meses de trabajo y disciplina.
Este logro fue posible tras la entrega de 50 instrumentos de aliento y percusión que el ICAECAM realizó en enero de 2025 a los municipios participantes. Durante la gira de trabajo, el director del Centro Cultural “José Narváez Márquez”, Enrique Canabal Ávila, destacó el compromiso de padres, madres de familia y autoridades municipales para mantener los instrumentos y respaldar el desarrollo musical de los menores.
La gobernadora Layda Sansores San Román ha acompañado el proceso desde sus inicios. En abril pasado, 150 niñas, niños y padres del proyecto asistieron como invitados especiales al ensayo del concierto “Música de Películas” de la Orquesta Sinfónica de Campeche (OSCAM) en el Teatro de la Ciudad Francisco de Paula Toro, donde convivieron con el maestro Faustino Díaz y conocieron de cerca el trabajo profesional de una orquesta.
El programa de Bandas Comunitarias forma parte de una estrategia más amplia del Sistema Estatal de Coros y Bandas, que actualmente integra a 368 jóvenes músicos de Calakmul, Calkiní, Hecelchakán, Hopelchén y Tenabo. A través de tutorías de saxofón, clarinete, trompeta, canto y solfeo, 259 niños y jóvenes reciben formación constante.
Con la perspectiva de realizar un concierto masivo una vez que las agrupaciones estén consolidadas, el Gobierno de Campeche reafirma que la música es una herramienta de transformación social que aleja a la niñez de entornos de riesgo y siembra identidad comunitaria. “Ver a nuestros niños tocar con disciplina y alegría es la mejor muestra de que el arte construye paz”, coincidieron instructores y familias presentes en Hopelchén.






