PODER & CRÍTICA | REDACCIÓN | El desarrollo inmobiliario y turístico en la Riviera Maya no se detiene. Un nuevo proyecto que combina hotelería de alta gama con residencias privadas ha sido ingresado ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para obtener su autorización de impacto ambiental.
El megaproyecto: Detalle de la inversión
Promovido por un fideicomiso del banco Santander, el complejo se perfila como una de las inversiones más significativas de la región, con una cifra que supera los 900 millones de pesos. El desarrollo busca asentarse sobre una superficie de poco más de cuatro hectáreas dentro del exclusivo complejo turístico de Puerto Aventuras.
¿Qué contempla el desarrollo? El proyecto es híbrido y está diseñado para atraer tanto a residentes permanentes como a visitantes temporales:
-
Zona Hotelera: Un edificio destinado exclusivamente a la operación hotelera con 121 habitaciones.
-
Zona Residencial: Seis edificios adicionales que albergarán 77 unidades residenciales (73 departamentos y cuatro habitaciones de uso residencial).
-
Infraestructura: El plan incluye estacionamientos techados, vialidades internas, áreas de acceso y zonas comunes de recreación.
El desafío ambiental: Remoción de vegetación
De acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), el desplante del proyecto requiere una intervención importante sobre el terreno. De las 4.6 hectáreas totales, se contempla la remoción de vegetación en 3.9 hectáreas, afectando tanto remanentes de selva baja como áreas de duna costera.
Para compensar este impacto, el fideicomiso ha propuesto una serie de estrategias de mitigación ante la Semarnat:
-
Programas de rescate y reubicación de flora silvestre.
-
Protocolos de ahuyentamiento, captura y translocación de fauna.
-
Un programa específico de reforestación de manglar.
En espera de luz verde
El expediente se encuentra actualmente bajo proceso de evaluación por parte de la autoridad ambiental. La decisión final de la Semarnat será determinante, ya que el proyecto busca equilibrar su esencia comercial —enfocada en la venta de residencias a nacionales y extranjeros— con la oferta de servicios de hotelería en un entorno que los desarrolladores califican como «armonioso».
La resolución se espera en los próximos meses, marcando un precedente sobre cómo se continuará densificando la zona costera al sur de Playa del Carmen.






