La Fiscalía General del Estado de Campeche inició tres carpetas de investigación por el envenenamiento de más de 1,200 colmenas en los municipios de Hopelchén, Hecelchakán y Calkiní, tras denuncias de apicultores que reportan pérdidas de 18 millones de pesos y un daño ambiental grave.
Los primeros casos se detectaron el 3 de junio en la comunidad de Ich-Ek, donde 380 colmenas aparecieron con abejas muertas frente a las piqueras. Análisis del laboratorio estatal de sanidad vegetal confirmaron residuos de fipronil y clorpirifos, agroquímicos de uso restringido que presuntamente fueron aplicados en cultivos de maíz y soya colindantes con los apiarios. En Dzibalchén y Nunkiní se repitió el patrón: tapetes de abejas muertas y miel contaminada que tuvo que desecharse.
La Alianza Maya de Apicultores calcula que 240 familias fueron afectadas y que la muerte de las abejas pone en riesgo la polinización de 9 mil hectáreas de cítricos, calabaza y chile habanero en la región de Los Chenes. “No solo perdimos la cosecha de miel. Sin abejas, no hay chihua ni pepita para el próximo ciclo”, advirtió el productor Emilio Cauich.
La Secretaría de Medio Ambiente estatal y Senasica tomaron muestras de suelo, agua y follaje en 12 predios agrícolas. La Profepa ya clausuró de forma preventiva dos bodegas donde halló envases de plaguicidas sin etiqueta y aspersoras sin calibración. Las sanciones podrían llegar a 4.5 millones de pesos por predio y a pena de 2 a 8 años de prisión por delitos contra la biodiversidad, informó la Fiscalía.
La Secretaría de Desarrollo Rural anunció un fondo emergente de 6 millones de pesos para reposición de núcleos y alimentación artificial, pero los apicultores exigen que se castigue a los responsables y se establezcan franjas de amortiguamiento de 500 metros entre cultivos y apiarios.
El Colegio de la Frontera Sur alertó que Campeche produce 40% de la miel orgánica que exporta México. Si el envenenamiento continúa, dijo, se compromete la certificación internacional de 3,200 productores.
Mientras avanzan las diligencias, apicultores montaron guardias nocturnas en sus apiarios. “La abeja no habla, pero su muerte grita lo que está pasando en el campo”, sentenció la productora Marlene Poot. La Fiscalía citó a declarar a seis agricultores y a dos empresas de fumigación aérea.






