Entre aplausos, lágrimas y cohetes, el pescador Erasto Crisanto Valdez, de 31 años, salió del Hospital del Valle de Uxpanapa luego de sobrevivir 15 días atrapado en el cenote conocido como La Cueva, en los límites de Veracruz y Oaxaca. Más de 500 personas lo esperaban para celebrar su regreso.
El joven originario del Poblado 14 desapareció el pasado 23 de julio cuando ingresó a pescar con su padre al sistema de cavernas ubicado en San Francisco La Paz, comunidad de Santa María Chimalapa, Oaxaca. Una corriente lo arrastró a una bóveda a más de 100 metros de profundidad.
Durante ocho días, buzos de la Marina, Protección Civil de Veracruz, voluntarios y rescatistas de Chachalacas exploraron hasta 135 metros lineales con visibilidad de apenas 20 por ciento y suspendieron la búsqueda el 31 de julio al considerarla de alto riesgo. La familia no se rindió y logró que se sumaran espeleobuzos alemanes especializados en cuevas.
Fue hallado con vida el 7 de agosto en una cámara seca, sin agua, lo que le permitió sobrevivir bebiendo del goteo de las paredes y sin comer. Presentaba deshidratación severa y desorientación.
Tras cuatro días hospitalizado, fue dado de alta este lunes. A la salida lo esperaban sus padres, su esposa y sus hijos, además de pobladores de todo el Valle de Uxpanapa que lo recibieron con pancartas que decían «Bienvenido a casa, Erasto».
«Gracias a Dios y a toda la Uxpanapa que no me dejó solo», dijo con voz débil, aún en camilla.
Su caso, calificado como un milagro por la comunidad, reavivó el debate sobre la falta de equipo especializado para rescates en cenotes de la selva de Los Chimalapas.






